Entrar Via

Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 449

¿Lo sacó de la sala solo para dejarlo plantado en el pasillo?

¿No se suponía que debía llevarlo a tomar un café o al menos a la sala de espera?

—Señor Fabián...

—Los baños están al fondo a la izquierda. La cafetería a la derecha —lo cortó Fabián con frialdad.

Sergio esbozó una sonrisa rígida.

—Gracias.

Y se marchó por su cuenta. No iba a quedarse ahí parado como una estatua junto a él.

Dentro de la sala.

Renato fumó en silencio. Solo cuando el cigarrillo se consumió hasta la mitad, levantó la mirada.

—No quiero que lo de anoche vuelva a repetirse.

Dylan tensó la mandíbula, fingiendo confusión.

—¿A qué te refieres?

Renato no le dio margen para hacerse el idiota.

—Ya que elegiste traicionarla, perdiste cualquier derecho a estar a su lado.

Dylan no esperaba que fuera tan directo, ni mucho menos que lo dijera con tanta superioridad. La rabia que llevaba acumulando se desbordó por completo.

—¡Ella es mi esposa! ¿No te da vergüenza robármela de una forma tan ruin? ¿No le temes a las burlas de la gente?

Una sonrisa burlona asomó en los labios de Renato. Si él hubiera querido robársela, Dylan ni siquiera habría tenido la oportunidad de casarse con ella.

—Están divorciados. Sigues sin entender cuál es tu lugar.

La mención del divorcio fue gasolina para el fuego.

—¡¿Y acaso nuestro divorcio no fue obra tuya?!

¡Fue Renato quien filtró el escándalo de su infidelidad, desplomando las acciones del consorcio y obligándolo a firmar los papeles del divorcio!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado