Entrar Via

Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 47

Nuevo hogarEsa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

La respuesta no llegó de inmediato. Pasaron varios segundos antes de que la pantalla se iluminara.

—Depende de la persona.

Elara se quedó mirando el mensaje, un poco desconcertada.

¿Eso significaba que su amor por los niños dependía de quién fuera el niño?

Seguramente era eso.

Entonces, ¿le tenía cariño a Vali o no?

Ya le había enviado regalos carísimos en dos ocasiones, y hasta le había elegido el nombre. Tenía que ser que sí la apreciaba.

Vali ya había cumplido un mes, y ni Viviana ni Don Leonardo se habían dignado a ir a conocerla.

A la familia Lucero le sobraba el dinero. Si ellos, como abuela y bisabuelo, ni siquiera le habían enviado un regalo por su cumplemés, estaba claro que la niña no les importaba en lo más mínimo.

Con el tiempo, era evidente que Vali sería menospreciada dentro de la familia Lucero y que probablemente sufriría muchas injusticias. Pero si lograba ganarse la protección de alguien tan poderoso como Renato, su estatus dentro del círculo social sería incuestionable.

Tomó una decisión. Haría todo lo posible para que su hija y este "tío" mantuvieran un vínculo cercano. De ahora en adelante, cuando le enviara fotos a Aurora, también le mandaría algunas a Renato.

Quería que él tuviera presente a la niña, que la viera crecer y que su cariño por ella aumentara con los años.

Al imaginar un futuro donde su hija creciera feliz y protegida por un gigante como Renato, el mal humor que la había atormentado se disipó por completo. De repente, todo le parecía más brillante.

Finalmente, Elara estaba comprendiendo el verdadero significado del dicho: *El amor de los padres reside en planificar a largo plazo el bienestar de sus hijos*.

Al caer la tarde, sus padres, Elena y Esteban Rosales, llegaron a visitarla.

Le trajeron a la bebé una pulserita roja tejida a mano con dos pequeñas cuentas de oro puro. No era un regalo ostentoso, pero Elara sabía que venía del corazón y lo recibió con mucha alegría.

Elena fue directo al grano.

—¿Qué le dio la familia Lucero a la niña por su cumplemés?

—Mi suegra y el abuelo deben estar muy ocupados, supongo que se les pasó. Pero Dylan le abrió un fondo educativo por cinco millones. Y un amigo muy cercano de él, a quien le decimos tío, le mandó a hacer un dije de jade y oro blanco a la medida.

—¿Cinco millones? —Los ojos de Elena se abrieron como platos, radiantes de ambición—. Dylan sí que te adora. Tuviste una niña y no te hizo el feo. Tienes que portarte mejor con él, no le andes haciendo berrinches por cualquier tontería.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado