-Mon Dieu qu'est-ce que je vais faire avec cette
fille-Gustave acababa de entrar y no parecía muy contento con cómo habíamos
dejado la cocina pero como contrapunto diré que me fastidió mi beso.
- No te
puedo dejar sin vigilancia ni tres minutos ¿y quién es él?- añadió señalando a Ignacio
- Es un compañero de clase y verás es
que me tropecé y tiré todo eso encima
de mí y el me ayudó pero también se
manchó-desde luego que no colo.
Gustave no se había creído ni una palabra era obvio ¿de que
manera acaban dos huevos y nata montada en la cabeza de alguien?
- he hecho ganche-intenté desviar el tema ofreciéndole el
bol.
Cogió una cucharilla y probó la mezcla
- pas mal, ce bon.
-Gracias, ahora mismo limpio la cocina
-No, ya la limpio yo tú y tu amigo id a
daros una buena ducha.
Salimos de la cocina pero yo antes le di a Gustave un
pequeño beso en la mejilla
- Eres el mejor.
Pero al salir al salón el panorama no era mejor Aiden bajó
las escaleras vestido y nos miraba con sorpresa.
-¡Ignaciovamos a llegar tarde!¿Os habéis
peleado?.- Sonreí tímidamente y Ignaciose adelantó
- La verdad es que no y me lo he pasado
muy bien.
-Lo mismo digo aunque el último huevo
no ha sido a propósito.
- Dejen las ñoñerias ahora ¡Ignacioel
partido!
-Los demás están abajo vayan yendo yo me tengo que duchar
cuando acabe voy para allá.
-Vale pero rápido o cuando llegues nos
habremos acabado las cervezas.- y se fue.
Dejándome sola con él otra vez bueno y
con Gustave que refunfuñaba en la
cocina.
-Usa el baño de Aiden ¿Vale? - El asintió
-Me voy a vengar preciosa,crees que
no se que estas semanas me has estado
provocando,mortificandome cuando
sabes lo mucho que quiero hacerte mía.
Puede que algún día le rozara la pierna
o me agachara con la falda, amenazando con enseñar mi ropa
interior a recoger algo del suelo, delante de él. Pero habían sido bromas
inocentes el siempre me está
provocando a mí
-Me voy a duchar- y salí corriendo
La ducha me vino divinamente,aparte de quitarme la nata y el
chocolate del cuerpo (que tenía tanto que seguramente hubiera podido hacer una
covertura de tarta) sino que me aclaró algo con respecto a lo que acababa de
pasar.
Acababa de tener una escena de esas
que salen en las películas y en los libros
cuando los protagonistas se están
enamorando y tú en ese momento piensas
¡Por dios que se casen ya!
Tengo que admitir que Ignaciome gusta
por que no puedo engañarme a mi misma más tiempo. Pero el
miedo a que para él yo solo sea un pasatiempo, una conquista más es
mortificante.
Acabé de aclararme el pelo y me puse la
toalla. Pero casi se me cae cuando al salir de la habitación
me encontré a Ignacioesperándome en la cama igual que el día de la fiesta con
la toalla que sólo le cubría desde la cadera hasta las rodillas.
Intente con todas mis fuerzas centrarme en mirarle a los
ojos pero no pude evitar echar vistazos fugaces a su cuerpo.
-¿Esta es tu venganza plantarte en toalla en mi habitación?
El sonrió y negó,se levantó de la cama
y dejó caer la toalla ante mí. No podía
reaccionar y es que él sabe exactamente como dejarme sin
Aumenté la velocidad y a los pocos
segundos noté que algo húmedo mojaba mi mano por lo tanto
había acabado.
Permaneció con los ojos cerrados unos
segundos más y cuando los abrió me
encontró a mi con una sonrisa triunfal
-Vaya si hubiera sabido que sabes hacer
esto me hubiera presentado desnudo en
tu cuarto mucho antes.
Me di la vuelta y entré en el baño para
lavarme la mano. Al salir Ignaciose había traído la ropa y
se estaba vistiendo.
- Tú también deberías vestirte-dijo
mirándome lujuriosamente.- Oh te juro que te haré mía ahora
mismo.
-Esta es mi casa y puedo ir cómo quiera, tu eres el que debe
saber que no se puede ir desnudo en el hogar de otra persona.
-Si luego te hacen la mejor paja de tu vida me dan igual las
reglas.
¿Yo con mi poca experiencia había...?
Vaya parece que debo ser más segura de mi misma más a
menudo.
-Creo que un partido te espera
Se acercó a mí y lentamente me dio un
suave beso que sorprendemente no
contenía pasión y ansías sino una
dulzura infinita. Era nuestro primer
beso inocente,cargado de suavidad y
delicadeza.
Ni si quiera introdujo la lengua, simple,
mente la ternura con la que acariciaba
mis labios despertaron en mi mil matices.
Derrepente se separó bruscamente,
me miró y se fue dejándome aún más
confusa.

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