Me estaba preparando para que Paul
llegara y no sabía cómo iba a manejar
aquello. En los momentos en el que lo que me quedaba de
sensatez me hacía dudar recordaba a Amandine con Ignacio y al instante esa
parte volvía a ser aplastada por los celos.
Tras maquillarme levemente de una
manera sutil y natural y ponerme unos pantalones ajustados
push up y una camiseta con un poco de escote llamaron a la puerta.
En el fondo le tenía un gran cariño a Paul por todo lo que
había significado para mí durante todos estos años y estaba intentado rescatar
aquellos sentimientos que parecían haberse apaciguado para que volvieran a
resurgir y me permitiera olvidar a Ignacio.
Suspire profundo y abrí. Paul estaba muy guapo, se había
puesto la chaqueta del equipo, llevaba la mochila colgada en un hombro y me
dedicaba una sonrisa. Le dejé pasar y su mirada se posó en un punto de la
pared.
-Vaya, parece que mi dibujo sigue ahí-
dios mío se me había olvidado quitarlo, normalmente cuando
venía con mi hermano lo escondía debajo de mi cama pero hoy con las prisas no
me había acordado.
-Ya ehh...mi madre no lo quiere mover, le recuerda a mi
infancia y claro no quiere admitir que ya nos hacemos mayores.
Me miró dubitativo pero finalmente se encogió de hombros
-¿Que tal lo llevas? ¿Se te siguen resistiendo las
derivadas? Vaya parece que lo estudiar mates no iba con segundas.
- Pues la verdad es que sí,ya sabes que las matemáticas no
son mi
punto fuerte.
-Tranquila- se acercó más a mí- para eso estoy aquí.
En un principio nada parecía fuera de
'lo normal nos sentamos en el sofá y se realmente parecía
implicado en que lo entendiera.
Parecía que la cosa se quedaría en
una simple clase de mates y todas mis
películas mentales habían sido producto de mi imaginación.
Entonces hubo un problema que no
entendí le miré a los ojos dejando ver mi incomprensión
-Y despejas la x aquí-hizo una pausa-si
sigues mirándome así no me voy a poder controlar mucho más.
-No lo hagas y en un segundo estaba
tumabada debajo de él.
-No sabes lo mucho que llevo queriendo esto- susurró en mi
oreja.
Sus labios se desplazaron por mi cuello y comenzó a
mordisquearlo.
-Paul-gemí- no pares.
Dejó mi cuello, dónde había dejado una gran marca y volvió a
subir
-Antes de seguir necesito saber que no
estás con Ignacio.
- ¡¿Por qué todo el mundo piensa que tenemos algo?! Es
bastante evidente que no es así.
Pero el recuerdo de Ignacio hizo que notara una punzada.
Le volví a besar ignorando todos los
pensamientos y sentimientos que se
arremolinaban en mi interior y fue una respuesta clara.
Ahora sí con fuerza renovada atacó mis labios, unió su
lengua a la mía y sus manos se posaron en mi culo.
Se deslizó por la mandíbula y el cuello
para unos segundos más tardes estar en mi escote.
Lentamente y con lujuria me quitó la
camiseta, posó sus labios en el canalillo y metió sus manos
anteriormente no voy a dejar que
cometas un error.
¿Un error? ¿Estar con Paul? Desde luego que si hubiera
sabido que Aiden se pondría tan paranoico no me hubiera puesto tan seria con
él.
-No me mires así sé de lo que hablo, Franchesca tu no quieres hacerlo con Paul, sabes
perfectamente que es una escusa para intentar sustituir a Ignacio e intentar
convencerte de que no te gusta.
Me había cazado al vuelvo, no es algo que tenía planeado
pero sé perfectamente que en el fondo es lo que estoy haciendo.
-Yo no....
-Pues engañar a Paul incluso a ti misma pero ambos sabemos
que lo que he dicho es verdad.
-Aiden el tiene algo y me utilizó ¿Que
quieres que haga? ¿Que me reserve en
un voto de castidad infinito hasta que se digne a mirarme
otra vez? Además ¿has visto cómo está de borde y frío conmigo?.- Aiden asintió
- Escuchame sólo dale una oportunidad y no hagas ninguna
estupidez cómo la que acabo de evitar.
Podía intentar volver a llevarme bien con Ignacio aunque iba
a ser muy complicado teniendo en cuenta a cierta francesa y sus trastornos de
personalidad.
-¿Y que hago con Paul?
-De eso me encargo yo- y salió de la
cocina.- Oye Paul me ha llamado mi
madre diciendo que quiere hablar con Franchesca de algo importante ¿así que por qué no dejan
lo que fuera que estaban haciendo para otro día?.-
Paul debió de asentir
- despídete de tu hermana por mí y dile que ya acabaremos
otro día lo de hoy.
Se marchó y por fin en toda la tarde pude respirar tranquila

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