Me había decidido a hacer las paces con Justim. Aunque siga
pensando que el culpable de nuestra guerra era él ya era hora de dejar nuestras
diferencias a un lado.
Llevaba todo el trayecto en el coche
pensando como decirlo de manera que no quedase como una
desesperada que se arrastra ante sus pies. Así que como no se me ocurría nada
decidí dejarlo todo en manos del azar.
Cuando entré en clase intenté acercarme a él pero los
nervios eran tan fuertes que decidí sentarme en mi pupitre y esperar un milagro
divino.
Y parece que llegó por que Ignacio se
acercó a mí.
- Me ha dicho Amandine que el otro día la echaste de tu casa
¿No decías que no eras la celosa que le hacía la vida imposible a la nueva?
-será zorra-la capulla le habría ido con el cuento-dile a tu
novia que te cuente toda la verdad por que creo que ha habido ciertos detalles
que ha omitido
-No es mi novia-respondió seco.
-Bueno pues no es lo que ella piensa- me miró confuso-me
insultó y yo no quise aguantar esas faltas de respeto en mi casa, y la invité a
irse fin del asunto- desde luego que mi plan de llevarnos bien queda desechado.
Fue a hablar pero derrepente se quedó mirando mi cuello,
concretamente la marca que me había dejado Paul.
-¿Quien te ha hecho eso?-¿eran celos
eso? Por que estaba claramente irritado al nivel de cuándo
alguien coge el último trozo de pizza o te hacen spoiler de alguna serie.
-A ti no te importa...desde luego eres
experto en cargarte todos los momentos que..- me callé, no
tenía que haber dicho nada.
Apretó los labios tragándose lo que iba a decir
- ¿Que me he cargado?¿ Acaso te ibas a arrastrar ante mí
para pedirme
perdón?
-¡Claro que no!¡Antes prefiero otra noche de pijamas con tu
novia!
-¡Te he dicho que no es mi novia!
-¡Y yo te he dicho que me da igual!- quería mandarle de
vuelta a Italia de un patada en el culo y de paso que se llevara a su francesa
con él.
Me sentía frustrada, yo sólo quería evitar este tipo de
situaciones y él era experto en crearlas día tras día. Es
sin lugar a dudas el ser más exasperante de la faz de la
tierra y no entiendo cómo he sido tan tonta de fijarme en él.
- ¡Deja de molestarme y vuelve a....!
Pero no pude acabar la frase por qué sus labios se
avalanzaron sobre los míos de una manera casi hambrienta.
En un principio me quedé en estado de shock y las mariposas
de mi estómago parecían amenazar con estallarlo. Pero en cuanto tomé conciencia
correspondi el beso y en ese momento el beso de ayer de
Paul me pareció el peor beso del mundo comparado con lo que
estaba
experimentando ahora.
Fue un beso apasionado cargado de
necesidad y deseo, que hizo que el tiempo desapareciera y
cómo siempre que entrábamos en contacto sólo quedábamos nosotros dos el resto
del mundo parecía apagarse y ser una simple sombra.
Tan rápido cómo lo había iniciado
lo acabó y el universo volvió a
responderme.
-¡Mierda!- comenzó a decirse a si mismo- ¡Joder,joder otra
vez no!.-
gente más.. tranquila Paul no lo ha visto pero seguramente
lo sabrá más tarde o más temprano. Tenías que haberle visto la cara a Amandine
parecía que los iba a clavar el bolígrafo en la yugular.
Estaba jugando con Paul de una manera poco moral, aunque en
mi defensa diré que él está intentando acostarse conmigo por diversión con lo
cuál empate.
-Grace no le entiendo...
-Escuchame Franchesca , Ignacio se ha tirado por ti cómo un
un borracho que lleva un mes sin beber y le han puesto una botella de ron
delante.
-Ese es el problema lo mío con él es muy sexual, sólo besos,
toques...con Amandine va al cine, la va a buscar, van...
- Ignacio te mira de una manera que ella sólo suena y lo
sabe por eso está tan celosa.
-No sé ni que hacer, cada vez que saca
una faceta, celoso, pícaro, cariñoso,
enfadado, frío, me está volviendo loca.
- Tu solo tienes que darle tiempo y ya
verás cómo se aclara.
-No, estoy harta de esperar y que me haga daño, me voy a olvidar
de él y punto.
- Franchesca por
experiencia te digo que eso no es tan fácil, ahora no lo vas a entender pero
más adelante te darás cuenta. Y ahora vamos a antender o suspenderemos el
examen de la semana que viene y serás tu la que se lo explique a mis padres.
La miré divertida y asentí aunque
antes de mirar a la pizarra le dediqué
un vistazo fugaz a él que me estaba
observando. En cuanto nuestras miradas se cruzaron el la
retiró rápidamente y yo volví a atender.

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