Ignacio no se volvió a acercar más y
retomó su frialdad y mal humor de
siempre.
Pero yo no podía para de pensar en el
beso y él en cambio parecía no darle
ninguna importancia.
De alguna extraña manera sentía que
estaba enfadado conmigo por algo la
pregunta era por qué. Yo abogo por la
opción de que yo no le he hecho nada y todo es producto de
su poca estabilidad psicológica causada por su gran promiscuidad seguramente
(tengo que presentar mi teoría a la ciencia).
El caso es que toda la semana fue lo
mismo, el me mira yo le miro los dos
apartamos la mirada...así millones
de veces, era como si nuestros ojos
se intentaran encontrar de manera
desesperada y cada vez que vi que era
algo correspondido los sentimientos que intento mantener
cerrados bajo llave rompen las cadenas y empiezan a revolotear por todo mi
cuerpo.
El único momento en el que no le
intentaba mirar era cuando Grace me
pasaba notas en las que ponía "No sabía que la pizarra
estuviera en su cara".
Me las pasaba tanto que plastificó una y cada vez que lo
hago me lo da para luego volver a guardarlo sabiendo que lo tendrá que sacar en
escasos segundos.
En una de estas apasionantes clases en las que ya estaba
dispuesta a darme la vuelta para observar, Gavin se acercó.
- Franchesca necesito decirte una cosa.
Levanté la cabeza lo suficiente como para ver a Gavin
dedicándome una sonrisa enfrente de mi pupitre.
-Te escucho.
-Me retiro
Eso me pilló totalmente por sorpresa
- ¿Acaso tu también te has enamorado
y estás renunciando a tu pasado de
mujeriego para ir con la mujer que amas? ¡Estoy tan
orgullosa de ti Gavin! ¡Por favor dime que es Hannah!.- Gavin me miró extrañado
- ¿Te crees que soy un ñoño cómo Adam, Ignacio y Aiden? ¡Yo
soy Gavin Miller! Simplemente te doy por imposible y para que yo diga esto es
algo muy raro.
¿Había metido a Ignacio? ¿A Ignacio le gustaba alguien?.
Intento hacerme la tonta cuando en el fondo sé perfectamente que estoy deseando
que alguien me diga que esa persona soy yo aunque se que es algo
complicado por que ¿Quién se enfada
sin motivo aparente con su amada?
Respuesta:Nadie.
-Gavin..sinceramente no sé que decirte.
-Uno tiene que admitir cuando ha perdido y yo sintiendolo
mucho estoy muy lejos de ganar tu virginidad y tu corazón.
-Mi virginidad no es un trofeo-solté más seria
-Lo sé y creo que eres la primera chica
que nos lo ha dejado claro a todos por ello te felicito por
primera vez una chica a podido resistirse a la Élite.
-No me lo han puesto fácil pero aún
Paul sigue jugando con lo cuál todavía
podríais ganar.- Negó con la cabeza.- Franchesca Paul no va tocar tu virginidad por que
realmente él ya no te interesa. Tu pequeña obsesión secreta que sabíamos todos
se ha pasado y ahora
-Muy tentador...- fue a decir algo más pero vió algo detrás
de mí y sonrió.
- ¿Por qué? ¿Por que en cuanto te rozo
pierdes el control de tu cuerpo y te falla la mente?. ¿Por
que soy el que consigue hacer que contengas la respiración cada vez que me
lanzas miradas furtivas en clase? ¿Por que estás celosa de que te haya dejado
de hacer caso como una niñata malcriada?
Mi corazón se comenzó a acelerar
- ¿Y tú? ¿Intentas hacerme sentir mal por qué sientes algo
por mí? ¿Te crees que no veo cómo me miras en clase? ¿O quizás es por que sabes
que no te puedes resistir a mí cómo el otro día?.- Me miró reojo no sé si de
vergüenza o rabia
- No sé cuantas veces tengo que decirte que para mí sólo has
sido una más, una a la que me intenté tirar pero resultó tan sumamente
irritante que no quise aguantarla más y decidí dejar de intentar seducir.
-y yo no sé cuantas veces tengo que
decirte que tú para mí no has significado nada más que un
maldito juego, unos besos, unos toques nada más. - intenté con todo mi corazón
reprimir la rabia y la tristeza que se arremolinaban en mi interior intentado
aparentar serenidad
-Vaya parece que lo de discutir por todo era verdad a ver
cuando sera el día que dejen de esconderse en esa estúpida muralla que han
construido para ocultar lo que realmente sienten.- y sin decir nada más Gavin
se fue.
Dejándonos a Ignacio y a mí sólos mirándonos sin saber que
decir. A los pocos segundos el consiguió reaccionar y se marchó.
Yo también me fui a sentarme intentado asimilar lo ocurrido
y pose mi mirada en un punto fijo, hasta que Grace me tocó el hombro y me
enseñó el cartel "No sabía que la pizzarra estuviera en su cara" y
entonces me di cuenta de que me había quedado mirándole otra vez.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia