-¿La conozco?- La mujer me era
extremadamente familiar,tendría de
la edad de mis padres, el pelo rubio
perfectamente recogido en un recogido y unos vivaces ojos
azules.
No era capaz de situarla en mi linea
espacial y temporal pero sabía que la
conocía de algo.
-Es muy probable que no te acuerdes
de mi, la última vez que nos vimos eras
pequeña yo casi no te había reconocido.
.- al volver a oír su voz decenas de
recuerdos vinieron a mí.
- Pattie Mallette-solté cómo en un susurro.
Ella sonrió. Fue una de las mejores
amigas de mi madre en la universidad
y siempre tuvieron una relación muy
estrecha, la última vez que la vi tendría
ocho años y fue por mi cumpleaños, ese
cumpleaños en el que me dijo que algún día me presentaría a
su hijo.
-Ven aquí y dame un abrazo- ella siempre fue una especie de
tía para mí y la tengo un cariño infinito.
Cuando nos separamos miró la camiseta y entonces caí en lo
incómodo de la situación. Yo estaba saliendo por la puerta de atrás a
escondidas con una malla manchada en una mano y una camiseta de su hijo como
una prenda.
A todo esto Ignacio más que confuso
miraba la escena desde un segundo plano.
-Puedo explicarlo...Ignacio y yo no hemos
hecho nada solo....mmm ayer salí con
unos amigos y me emborraché así que él me trajo aquí para
que mis padres no me pillaran.
No se si se lo creyó pero no replicó
-Cuando Ignacio hablaba de una tal Franchesca nunca me imaginé ni de una manera remota que
fueras tú.
¿Justim hablaba de mí en casa? Esta vez la mirada fanfarrona
fue mía y él se encogió de hombros
- Alguna vez he mencionado lo plasta que eres.- Pattie le
miró levantando una ceja
-Bueno yo ehh me tengo que ir
-No, quédate a desayunar tendrás que
tener hambre y Hillary ha preparado
tortitas.- Ignacio apretó los labios al oír el
nombre.
- Mamá puede que no sea buena idea...
-Señora Mallette no quiero molestar de
verdad, en un segundo llamaré a Josh y...- me rugió la tripa
-Hace mucho que nadie me llama por mi apellido de
soltera-Ese desgraciado no se merece que lleves su apellido, pero mordí la
lengua y me encogi de hombros-no seas boba, vamos tenemos que ponernos al día.-
me cogió de la muñeca y me guió hasta la cocina.
Allí, el señor Diaz estaba leyendo el
periódico mientras Hillary le servía café y disimuladamente
él posó su mirada en su escote.
Ahora entendía el sufrimiento de Ignacio tener que convivir
con esto parece
autenticamente insoportable, lo que más me extraña es que la
señora Mallette todavía no se haya dado cuenta.
-Cariño-el rápidamente desvío la atención hacía ella y al
verme miró alarmado a Hillary.- ¿Te acuerdas de Mandy Teefey?
-Porsupuesto tu amiga de la universidad.
-Pues esta es su hija Franchesca , te presento a mi marido
Jeremy Diaz
-Ya nos conocíamos- dije fria mientras le daba la mano.
-Si, Franchesca vino
a hacer un trabajo con Ignacio hace unos meses.- respondió
rápidamente.
Me senté y Hillary me sirvió un par de
tortitas con un aspecto celestial. Cómo si los ángeles
hubieran tenido bebés y estos fueran tortitas e hice todos mis esfuerzos por no
avalanzarme cómo una fiera.
-¿Y bien Franchesca como has acabado
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