Mi casa o lo que quedaba de ella acababa de ser tomada por
una manada de adolescentes borrachos que estaban destrozandolo todo a su paso.
-¿Sabes que papá y mamá te van a matar verdad?
-Es probable pero esta es una noche que recordaremos siempre
y sólo la viviremos una vez en la vida. Por cierto felicidades reina del baile.
Le di un suave golpe en el brazo y me fui hacía las chicas.
-Esta es la parte en la que las tiro a todas y cada una de
ustedes por la ventana.
-Lo hemos hecho con la mejor intención- se disculpó Grace
-Aunque te dieramos la razón con lo de
Ignacio seguimos pensando que le gustas
y creímos que deberíamos daros un
empujoncito. Y nos hemos encontrado con que todo el colegio
piensa lo mismo.- siguió Ellie.
Las di un abrazo, desde luego no me
merezco estas amigas. No se lo esperaban pero al segundo
correspondieron el abrazo.
-Voy a subir arriba a dejar la banda y las flores, mientras
porfavor mirad que nadie rompa nada.
-Hecho, ¡Oye tu deja ese jarrón ahí!- gritó Hannah.
Subí las escaleras hasta mi habitación y
deposité la banda en la silla de mi mesa
de estudio. ¿Yo reina del baile? Alguna
vez de pequeña lo había pensado pero en esas fantasías el
rey era otro.
-Hola- pegué un respingo
-Recuerda la orden de alejamiento
imaginaria.
-Solo he venido a pedirte un consejo- no
quería girarme y mirarle,por que con sólo una mirada es
capaz de desarmarme y ahora necesito todo el control que pueda encontrar en el
cuerpo.
-No voy a ayudarte con Amandine o el
koala que has llevado por pareja al baile.
Soltó una carcajada y noté que se acercó más
- No es de Amandine.- mi silencio le
incitó a hablar-Hay una chica que me
vuelve loco y no de una manera sexual
cómo me han gustado las chicas normalmente sino de algo
mucho más profundo.
Cuando la veo es cómo si todo el mundo
de esfumara y sólo estuvieramos ella y yo, los demás no
importan,no existen
No quería hacerme ilusiones pero en el
fondo cada maldita parte de mí deseaba
ser ella.
- Creía que a ti no te gustaba una chica para algo más que
sexo.
-Eso fue antes de ella y el problema es que ahora está
enfadada conmigo por que fui un capullo y la hice daño por que tenía miedo de
admitir mis sentimientos.
Mi corazón latía frenéticamente
amenazando con que me diera un
infarto.
-Alomejor ella tampoco admite sus
sentimientos por miedo a que le vuelvas a hacer daño.
-Yo la entiendo- siguió- pero por mucho
que lo intente reprimir quiero estar con
ella y no sabe lo celoso que estaba hoy
cuando he visto que venía con otro chico al baile.
-Puede que ella lleve celosa de la
chica que has llevado al baile desde el
momento en el que de un momento a
otro empezaste a ser borde y distante
dejandola sola con sus sentimientos.
-¿Que crees que debería hacer? Por que
no creo que ocultar mucho más tiempo lo que siento.
Me di la vuelta lentamente
-Tal vez deberías decirselo-dije mientras me temblaba la
voz.
Cogió aire y asintió
- Franchesca , no te he podido sacar de mi cabeza
desde el maldito momento en el que te vi. Cuando me di cuenta de que lo que
sentía por ti iba más allá que lo que sentido por cualquier chica tenía miedo,
por que jamás me había pasado. Y no quiero ser el típico cliché pero...- no le
dejé acabar y le besé.
Inmediatamente correspondió el beso.
Comenzó siendo rápido y desesperado
pero a medida que pasaban los segundos fue cada vez más
lento y apasionado.
Con la pierna, cerró la puerta y bajó desde mis labios a mi
mandíbula y de ahí pasó a mi cuello, devorandolo.
Lo besó,lamió y mordió. Empezó a
subcionar haciendo que soltara un
gémido y cuando acabó pasó la lengua
por la marca que había dejado.
Volvió a subir y atrapó entre sus dientes
mi labio inferior y tiró levemente de él.
Hice ademán de levantarle la camiseta
pero el me cogió la mano.
-¿Estás segura de que quieres hacerlo?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia