Me desperté y extendí el brazo esperando toparme con el
cuerpo de Ignacio, pero lo único que toque fueron mis sabanas y un vacío dónde
antes estaba él.
Me incorpore confusa, miré el reloj del
móvil y me di cuenta de que eran las
nueve de la mañana.
Su ropa no estaba, no quedaba rastro de su presencia en la
habitación como si nunca hubiera estado.Miré el móvil otra vez para ver si
tenía algún mensaje, nada.
Me puse el camisón y bajé a la cocina y
al salón para ver si estaba desayunando, pero nada.
Sólo estaban Grace y Aiden. Ella sentada encima de él
echándole sirope de fresa a gofres hasta que quedaron sepultados bajo una
montaña de ese líquido.
-Buenos días Franchesca -empezó Grace mientras se levantaba-
Al final no bajaste ¿Te quedaste dormida? Al principio pensamos en subir pero
pensamos que lo más seguro era que estuvieras descansando y tampoco era el plan
de despertar.
Pues menos mal que no entraron por quela situación habría
sido de todo menos graciosa.
-Mmm algo así. Aiden ¿Sabes donde está Ignacio?
Grace ató cabos rapidamente y abrió
tanto la boca que parecía que se la iban asalir trozos de
gofre.
-No, ayer por la noche cuando estaba
recogiendo bajó y se fue.
-¿Te dijo el por qué?
Negó con la cabeza y le dio un sorbo al
Nesquick
-¡Ah estoy tan emocionada!¡Por fin
Franchesca , tras años de castidad has tenido tu primera
vez!¡Quiero que me lo cuentes absolutamente todo, no te dejes ni un maldito
detalle!
-¿Te lo puede contar después? No me
apetece oír a mi hermana diciendo cómo tuvo sexo con otro
hombre
-No te preocupes, luego te lo digo
todo,ahora le voy a llamar por si....
-No debes llamarle, tendrá sus motivos,
pero vas a quedar como una arrastrada si lo haces-dijo Aiden
-Bobadas- le corrigió Grace-hazlo, puede que haya pasado
algo es mejor que te asegures.
Asentí y con nervios me retiré a la terraza para marcar el
número. Un tono, dos, tres, cuatro, cinco, buzón de voz.
No tenía ni idea de que pensar o hacer.
Una parte de mi quería pensar que habría pasado algo urgente
pero otra no paraba de formular la pregunta que más miedo me daba que se
cumpliera ¿Me había utilizado?. Eso era poco probable, se había confesado, yo
le gustaba para algo más.
-Es normal que estes preocupada, pero
tienes que darle un voto de confianza,
seguramente ayer te digo lo que sentía, te conozco y se que
si no lo hubiera hecho no le hubieras dejado-irrumpió Grace en la terraza.
-Si aún así no me ha mandado ningún
mensaje creo que es lo mínimo que
podría haber hecho después de irse así.
-Los chicos no tienen la misma
concepción que nosotras de estos casos, tu estate tranquila
el lunes habla con él y ya verás cómo te da una buena justificación.
Asentí e intente apartar las dudas
-Y bueno me tienes que contar, tiene pinta de ser buenisimo
en cama y no me lo niegues.
-Nunca he estado con ningún chico
así que no tengo con que comparar
pero puedo intuir que tu instinto no se
equivoca.
Grace rió y me abrazó
- Bienvenida al club,ya estabas tardando. Espero que Ignacio
se porte bien contigo o iré y le cortaré los huevos.
Solté una carcajada
- Lo mío es peor, por que si alguna vez Aiden te vuelve a
haceralgo, te pasaré unas fotos en las que sale vestido de unicornio para que
las publiques por ahí.
-Que adorable, yo quiero esas fotos,
Aiden vestido de unicornio tiene que ser sinónimo de un
vídeo de diez horas de gatitos haciendo monerías.
-Mas bien de un niño de diez años con
cara de querer matar a alguien.
Volví a mirar disimuladamente el móvil
esperando el mensaje que nunca llegaba.
-No lo mires, repito confía en él.
Asentí y pasé toda la tarde con Grace hablando de todo y de
nada, pero sin poder quitarmelo de la cabeza ni un segundo.
No me había podido pensar en todo el fin de semana en otra
cosa.
Ignacio seguía sin dar señales de vida y mi preocupación
alcanzaba su punto más alto.
Era como si hubiera desaparecido de la
faz de la tierra, solo faltaba que fuera una película
derrepente me despertara y todo lo hubiera soñado.
Pero incluso esa disparatada teoría tenía mucho más sentido
que esto
Entré a paso indeciso sin saber muy bien que me iba a
encontrar. Avancé por los pasillos, fijándome en cada cara por si alguien de
todos ellos podía ser él, pero nada, absolutamente nada.
En mi taquilla, Gavin me esperaba con
una gran sonrisa.
-Con que por fin el viernes fue la gran
noche ¿Te sientes como la pecadora que
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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia