Capítulo 3 ● temporada 2
Acababamos de parar en un restaurante a cenar algo o por lo
menos yo me iba a desmayar. Que decir no soy inmortal y llevaba andando todo el
día de un lado a otro de Roma.
Flavia, Ignacio, Gian y Luca se habían empeñado en enseñarme
hasta la última piedra y teniendo en cuenta que soy un poco vaga y mi deporte
favorito es dormir ( soy medalla de oro) estaba muy cansada.
Paramos en un restaurante de pizzas (que te esperabas Franchesca
, estás en Italia)
y con solo oler el aroma del tomate y el
orégano supe que esta iba a ser mi parada favorita del día.
-Los chicos vamos para dentro a pedir, Flavia dejo en tus
manos a Franchesca intenta que no rompa
nada-dijo Ignacio riendo
- Oye que no tengo dos años!
-Puede que físicamente no pero
mentalmente incluso menos- siguió
divertido
Le di un leve golpe en el hombro y entró con Gian y Luca.
-¿Te está gustando Roma?- preguntó
Flavia
-Aunque ya había estado, esta vez es sin
lugar a dudas especial.
- ¿Sabes? cuando Ignacio me dijo que tenía novia no me
imaginé que fuese cómo tú- respondió mordisqueando un trozo de pan
-¿Y eso es bueno o malo?
- Creí que serías una de esas barbies frías y estiradas,
tipo mala de película, animadora, con un coeficiente intelectual bajo y un
chihuahua en el bolso- respondió casi en una carcajada que siguió mi risa.-
pero sinceramente creo que ahí reside la perfección de su relación, en lo
distintos que son y lo bien que se complementan
-Creeme hemos tenido nuestras subidas y bajadas.
-Como cualquier pareja, conozco a
Ignacio desde hace años. Seguramente
esas bajadas tienen que ver con la lucha interna de Ignacio
entre sus sentimientos y su fachada de macho alfa mujeriego. ¿Me equivoco?
-Has dado en el clavo-respondí mientras cogía otro trozo de
pan con ajo.
En ese momento me dió por mirar dentro del restaurante y la
camarera les estaba tirando de manera poco disimulada los tejos a los chicos.
Flavia y yo nos tensamos y desee que se le quemara la coleta en el horno de
piedra. Oh dios mío hablo como una novia loca celosa y psicótica.
-Tranquilizate, confía en él además no
tienes problemas ya se acostó con ella.-
al segundo vi como se mordía la lengua
arrepentida de lo dicho.
-¿Cómo con Valentina? Se que es bastante obvio pero tengo
que preguntarlo.
Ella dudó si responder pero acabó
asintiendo con la cabeza
- Pero solo fue un rollo de una noche, como todas las chicas
con las que ha estado excepto tú.
-Me encantaría encontrar alguna chica
que no haya tenido el privilegio de estar con Ignacio. Sólo
me falta que también contigo...- pero su silencio lo confirmó -¿Tú y él...?
-Escuchame Franchesca fue hace un par de años e íbamos borrachos,
solo somos amigos yo nunca tendría nada con él.
¿Con cuantas? Siempre he sabido del
pasado de casanova de Ignacio pero que
a cada paso que doy salgan tres amantes es demasiado. Antes
de sentarnos nos habíamos encontrado a otras dos y eso solo parecía ser una
muestra.
-Escuchame no estás sola, ¿Ves a esa
chica de ahí sentada? - señaló una mesa
cercana-pues Gian se la ha tirado un par de veces y a esa de
ahí la que está al lado de la fuente, lo hiceron en los baños y de una
discoteca la semana pasada...- muy higiénico sin duda- a lo que llego es que
todos tenemos nuestro pasado pero esto no tiene que interferir en el futuro.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia