Entrar Via

Esa virgen es mia romance Capítulo 41

▪︎CAPÍTULO 11▪︎T2

Un día más en la oficina. De momento

todo en calma y ningún altercado.

Desde mi conversación con Dante, le he

estado dando vueltas a lo que me dijo

y realmente tengo mucho curiosidad

por saber eso que hizo que él y Ignacio

empezaran esa mala relación.

Pero suficientes movidas tengo en mi

vida como para meterme en temas ajenos y por supuesto la

imagen de Diana con una navaja no me motiva en exceso a investigar más.

En ese momento estaba en mi momento

sagrado del día, en el lugar donde me

pongo en plan mindfulness y puedo

desestresarme: El mediodía en la sala del café.

Me hice un exquisito capuchino que

estaba apunto de llevarme a la boca, cual adicta que soy y

entonces...

-Buenos días Franchesca .- al oír la voz de Ignacio detrás

de mí me atraganté.

Por favor tiene que entender que no puede hacerme esto cada

vez que habla

conmigo, en uno de estos sustos me va a

dar un infarto.

-¿Que quieres Ignacio? Aparte de no

dejarme tomar mi pequeño pedacito de

cielo a gusto.

- Solo quiero hablar contigo como todos

los compañeros de trabajo normales, que en la hora del

mediodía se cuenta....

-Quieres saber de que hablé con Dante ¿a que sí?- le

conozco, aunque hayan pasado cuatro años sigue siendo el mismo.

Se quedó callado unos segundos, seguramente intentado

inventar algún modo de excusarse o armar un argumento para rebatirme.

-Si-su sinceridad me sorprendió.

-Vaya, eso es nuevo italinini.- no sé por

que lo dije pero ese apodo sono con

fuerza dentro de mí.

-¿Italinini?.- sonrió.- hacía mucho tiempo que no me

llamabas así y me estoy dando cuenta de que lo echaba de menos.- esto último se

le ha escapado, lo dice su cara, en cuanto acabó la frase cerró los ojos y se

mordió el labio.

-¿Que querías saber del viernes?. -intenté cambiar de tema

-¿de que hablaron?

-Nada interesante, de su trabajo y poco

más.- mentira

-Oi la última parte así que no me mientas además sigo

sabiendo detectar a la perfección cuando estás mintiendo.

-Me preguntó por que rompimos eso es

todo.

-¿Y tu que le dijiste?

-Si ya lo escuchaste no necesitas que lo

repita.- este café ya me está sentando mal.

-¿Por que nunca me has dicho que te

sentías culpable de lo que pasó?

- Ignacio, no quiero hablar de esto- me

moví dispuesta a volver a mi despacho me pasó el brazo por

delante de la cadera impidiendo que pudiera irme.

-En algún momento tendremos que hablar de eso Franchesca ,

no podemos hacer como que no pasó nada.

-Escuchame, siempre que tocamos

levemente el tema acabamos discutiendo así que creo que es

mejor para ambos que lo dejemos quieto. -respondí mirandole a los ojos y al

instante me di cuenta de que era un error.

-Pues discutamos de ello lo prefiero a

tener que finjir que no tuvimos nada.-

Suspiré lentamente y dejé el café en la

mesa.- La oficina no es el mejor lugar para hablar de esto

además ¿realmente quieres volver a levantar esa costra?

Aunque por mi parte ya está más que levantada.

-Lo necesito, para que me pueda aclarar.- dijo para sus

"adentros" lo había dicho en voz alta y no había sido a posta.

-¿Que necesitas aclarar, Ignacio?- volví

a pensar que callaría pero una vez me

equivocaba

-Demasiadas cosas Franchesca , necesito aclarar todo.

-En ese caso, algún día, fuera del trabajo y en el que tu

novia se encuentre a doscientos kilometros mínimo, nos tomaremos un café y

hablaremos de lo que necesites.- me sorprendió mi tono, maduro y seguro, cuando

por dentro dudo mucho que pueda sobrevivir a una tarde con él sentimentalmente

hablando.

-¿A docientos kilometros?- preguntó

riendo Asentí

- O vendrá y literalmente me matará y echara mis restos al

mar.

-Sigues igual de exagerada que antes-

bromeó

-Supongo, pero tienes que admitir que da un poco de miedo.

-Se siente amenazada, lo que tuvimos

es una especie de fantasma que la

atormenta.

- ¿Y la solución soy yo descuartizada?.-

seguí riendo.

-Son miedos típicos de pareja .-como se

nota que no sabe que le tiene pinchado el móvil

-Te aseguro que Mark no sería tan agresivo contigo.- no me

imagino bajo ningún concepto a Mark en ese rollo chungo.Pero su mención no le

gustó en exceso y por el gesto de arrugar la frente quedó claro. -Te caería

bien

Se encogió de hombros

- supongo que sí ¿como se conocieron?- este hombre es masoka

yo no quiero saber bajo ningún concepto como conoció a Diana y el quiere todos

los detalles.

-Es mejor que no lo sepas- fue lo único

que dije.

-¡Oh venga! No me vengas con el rollo de pensar que me va a molestar...

-De verdad que no es lo mejor...

- Franchesca , tranquila no creas que me va a

molestar.

-Cuando lo dejé contigo tuve unos meses complicados en los

que no tenía ni idea de como olvidarte y...en una de esas borracheras un año

después a la mañana siguiente me encontré con que me había acostado con él,

empezamos a salir, fin....Me ayudó sabes a superar lo nuestro....- al momento

de contarlo de sopetón me arrepentí. Le había molestado y aunque lo intentase

ocultar se que no le había gustado.- Pero bueno da igual tu estás bien con

Diana y yo estoy bien con Mark y...

-¿Empezaste a beber por mí?- ¿este

hombre está bien de la cabeza?

-Ignacio, me pillé alguna borrachera como cualquier

univeristaria, no te pienses que por nuestra ruptura me volví una alcohólica y

una ninfomana- respondí riendo.

Su cara se relajó levemente aunque siguió sin soltar toda la

tensión.

- Supongo que te pasó parecido que a mí, Diana....

-No, no no no quiero saber como lo

empezaste con la psicópata de tu novia.

Tú te sientes preparado para saber lo mio pero yo no lo

tuyo.

-¿Por qué?- respondió mirando fijamente y yo de verdad que

hice todos mis esfuerzos por no mirarle.

-Por que me duele-¡Mierda! ¡Se me ha

escapado! ¡Mierda,mierda y más mierda!

En vez de quedarme a ver que decía

Ignacio, huí, una vez más.

Me escondí lo que quedó del día en mi

despacho y cada vez que Ignacio hacía

amago de acercarse a mí yo me iba al

baño.

Por fin por la noche cuando acabé me

escabulli a casa evitando cualquier tipo de contacto en el

ascensor o en el recorrido.

Cuando llegué junto con Grace y Aiden

que me estaban contando todos los

detalles de la luna de miel que estaban

preparando y vi a la persona que me

esperaba en el sofá casi me desmayo.

-Mark- fue lo único que pude susurrar

Él me sonrió

-Sorpresa...

Había pensado varias veces en este

momento, en mi cabeza me había

imaginado el reencuentro como yo

corriendo a cámara lenta y fundiendome en un abrazo con él

pero ahora mismo estoy tan paralizada que creo que no puedo ni moverme.

Un millón de sentimientos y pensamientos encontrados pasaban

a toda velocidad, por mi cabeza.

Casi no me había acordado de él, entre

la empresa, el reencuentro con Ignacio

y adaptarme a una nueva ciudad casi

no habíamos hablado más allá de una

llamada diaria de cinco minutos.

-¿Q...que haces aquí?- fue lo único que

pude balbucear.

No es que no me alegre, simplemente me ha pillado tan de

sopetón que no sé reaccionar.

-Tengo exposición así que aprovecho

y paso unos días contigo. Te he echado

muchísimo de menos .-ahora sí, se acercó a mí y me dio un

suave beso que no pude corresponder por mi conmoción. -¿Estás bien, cielo?

-S...si solo es que no me lo esperaba nada más.

-Bueno pues aquí estoy y soy tuyo durante una semana...además

tengo un regalo.- retrocedió al sofá y cogió un cuadro que hasta entonces había

estado apoyado en unos cojines.- La joya de la corona de mi exposición en

Manhattan, valorado en un millón de dolares y dos meses de mi trabajo para tí.

Manchas, eso veía yo, unas manchas

azules, amarillas blancas y rojas pero el

detalle me pareció tan bonito que olvidé todas mi dudas

enteriores.

- ¿Solo una semana?- proteste haciendo

pucheros como una niña pequeña

-Tengo que volver al estudio, en un mes

expongo en Londres y tengo que acabar

muchos cuadros.

-¡Mark!.- dijo Grace acercándose.-

empezaba a pensar que la habías

abandonado.

Grace y Mark aunque en un principio no se llevaban muy bien,

por la desconfianza que tenía Grace en general con que algún chico me volviera

a hacer daño, poco a poco se la fue ganando hasta la actualidad

donde se podría decir que Grace le tiene aceptado por

completo y tienen muy buena relación.

Con Aiden fue mucho más fácil, bastaron un par de cervezas y

un partido de fútbol americano, la naturaleza siguió su curso.

- Más bien ella a mí.- respondió riendo.-

Fue ella quien me dejó solo para venirse aquí a ligar con

italianos y comer pasta.- siguió bromeando

-Puede que tu teoría no sea tan

descabellada.- siguió Aiden que aunque

lo decía de broma había dotado de doble sentido a las

palabras.

¡Pero que clase de hermano tengo! ¡Traidor! Además me

molesta por que una cosa es clara y es que en ningún momento he sido desleal a

Mark y que insinuara eso me sentaba muy mal, desde luego que después vamos a

tener los dos una charla.

-Aiden y sus bromas que le vamos a

hacer- dijo rapidamente Grace mientras

le daba un golpe por detrás, una vez

más Grace al rescate.

- Vámonos tendrán muchas cosas que hablar y nosotros no

pretendemos ser un estorbo.

-Pero yo me quiero....¡Ay!- Grace le agarró de la oreja y le

sacó fuera del salón

Capítulo 41 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia