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Esa virgen es mia romance Capítulo 40

▪︎CAPÍTULO 10▪︎T2

He empezado a soñar con el papeleo.

Últimamente no tengo tiempo para nada, todo mi día se

consume al máximo en la oficina y he vuelto a mi pequeña adicción universitaria

con el café.

He descubierto la peor parte de mi trabajo y es el enorme

sacrifico y esfuerzo que requiere estoy tan cansada que muchas veces llego a

casa y me quedo dormida en el sofá o repasando documentos.

Ha habido días que he salido del trabajo a las doce de la

noche, superando con bastantes creces la jornada laboral legal

Después llego a casa y tengo que revisar

todo los correos, contestarlos y volver a

repasar lo hecho en el día.

Sencillamente agotar aunque mis padres han asegurado que

solo es al principio, llevo dos semanas y siento como si hubiera estado tres años.

Ayer llegué tan cansada que mientras me quitaba la ropa me

quedé dormida y no es la primera vez que me pasa.

Me desperté poco a poco y miré el móvil "doce de la

mañana". Mierda,no ha sonado la alarma y llego tarde.Me levanté a toda

prisa pero en un segundo me di cuenta de que era domingo.

Vi al lado de mi móvil una nota de Aiden

"He salido con Grace, comeremos fuera".

Bien, la casa para mi sola,mejor.

Aprovechando esta libertad de poder

ir por la casa como quisiera y como no

encontraba la parte de arriba de mi

pijama y me daba pereza agacharme para buscarlo, tuve la

brillante idea de bajar a la cocina en ropa interior (que decir, soy una

exhibicionista)

Somnolienta,con los ojos entrecerrados

y el pelo algo alborotado empecé a

descender las escaleras con cara de mala leche como cuando

te pillas una resaca.

Noté movimiento en el salón y supuse que serían Aiden o

Grace que habrían subido a por alguna cosa que se les hubiera olvidado. Mi gran

sorpresa fue

descubrir a Ignacio, sentado en el sofá con unos papeles que

estaba revisando.

Se dió cuenta de mi presencia y al

instante su mirada bajó hacia mi cuerpo.

Espera, estoy en ropa interior, mierda.

-¡Ahh!¡Qué haces tu aquí!- intente

taparme un poco con los brazos

- primero que todo- cerró los ojos, como si se estuviese

despejando y se forzó a mirarme a los ojos aunque en algún momento se le volvió

a desviar la vista, creo que te he visto más de una vez más desnuda que

ahora...- hola...

- ¡No somos nada!

-Eso no quita el hecho de que te haya visto desnuda decenas

de veces.- Enrojeci un poco pero al instante me

recompuse

- Lo diré una última vez o pensaré que me estás allanando la

casa ¿Qué haces ...aquí?- seguí, marcando las

palabras y buscando desesperada algo

con lo que taparme

-Tenía que entregarte estos documentos

que ya he revisado para que los firmaras y necesitaba

tenerlos hoy para darselo por la tarde al inversor. Aiden me ha abierto y me ha

dicho que te esperara...lo que no sabía era que estabas durmiendo la mona.-

respondió sarcásticamente

-No lo digas en ese tono, estoy

reventada, llevo trabajando sin parar

desde que empecé.- alargué el brazo y

cogí un cojín para taparme

-Que me vas a contar, estoy agotado y

encima no puedo dormir bien.- se apretó un poco la sien y

suspiró

-¿Por qué?-pregunté casi al instante y

maldije por haber mostrado tanto interés

-Tengo muchas cosas en la cabeza- dijo

rápidamente

Yo quería saber todas y cada una de ellas pero se me estaba

olvidando el hecho de que estaba semi desnuda.

-Dame un segundo que subo a ponerme

algo y ya vuelvo a toda prisa llegué a mi

'habitación y por fin pude respirar y soltar la tensión.

Cogí una bata de seda,me la puse y antes de salir me peine

un poco el pelo que hasta entonces parecía el nido de una paloma.

Ignacio seguía revisando los documentos

y yo pasé de él para irme a hacer mi

bendito café.

-¿A donde vas?

-A servirme un poco de café ¿Quieres?.-

Asintió y se quitó la americana.

No le mires,no le mires, no le mires

gritaba mi cerebro mientras echaba el

café en las tazas. Pero mis ojos se movían solos hacía él,

mi poca concentración se alineó con mi mal pulso y tiré para del café fuera.

-Mierda

-Veo que sigues siendo igual de torpe- dijo desde el salón

-No sabes que he hecho

-Ese mierda lo has dicho en el tono que

utilizas cuando cometes alguna de tus

torpezas, se te ha caído el café ¿adivino?

Este hombre me lee la mente, ya es un

hecho, por que no hay otra explicación o quizá que me conoce

demasiado bien.

-Puede ser...-decidi ceder

Le di su taza y el me tendió lo que tenía

que firmar.

-Gracias. Tienes que firmar aquí y aquí.

Y eso hice, al girarme se había arrimado más a mi para

revisar que lo había hecho dónde le había dicho y nuestras caras quedaron separadas

por unos milímetros.

Nos quedamos unos segundos así, sin

saber que hacer.

En ese preciso instante su móvil sonó y

ambos nos separamos.

-Dime Diana...si si ya voy, dame diez

minutos...estoy haciendo una cosa de

trabajo...ajá... adiós.- la voz de Diana me

sacó de mi embobamiento

-Gracias por el café- le dió un último

sorbo-ya puedes volver a dormir,

bromeó y me guiñó un ojo.

Me robó una última sonrisa y se fue al

ascensor....

Otra mañana típica de oficina. Me

encontraba en una reunión sobre...ni yo misma lo sé, llevo

tantas que los temas se me van mezclando.

El caso, allí sentada mientras veía a ung

de los asesores soltando cantidad de

datos que yo iba apuntando sabiendo

que después tendría que descifrarlos por que ahora no estaba

prestando mucha atención y sentía que me iba a quedar dormida.

Aiden, Grace y el ochenta porcierto de

los asistentes parecían exactamente igual que yo, creo que

incluso alguno estaba pintando algo en su libreta y no eran precisamente

números y el que estaba a mi lado empezó a jugar al candy crush.

La sala tenía un ambiente denso y

pesado, todos los presentes queríamos

que finalizara esta tortura de una vez por todas pero el

asesor no parecía dispuesto a dejar que nos fueramos.

-Señorita Gómez. -Rose entró-la están

esperando en su despacho.

Gracias universo, intenté ocultar la

sonrisa de satisfacción de poder acabar

con esto y poder salir y Aiden y Grace

maldijeron.

Fui directa hacia mi despacho esperando ver a quién había

sido mi salvador al que le debía que me hubiera salvado del ridículo de

quedarme dormida en plena reunión pero al verla quise volver: Diana.

-Diana... Ignacio está en una reunión con

un notario.- dije mientras me sentaba en la silla

-Lo sé, vengo a verte a ti- Rose se había

marchado y que me dejara sola con ella

no me gustaba un pelo.

-En ese caso ¿En que puedo ayudarte?

-Creía que te lo había dejado claro el otro día y que tu lo

habías entendido.

-Diana no te entiendo

-Ayer Ignacio fue a tu casa

¿Cómo lo sabe? ¿Se lo ha dicho Ignacio?

-¿Cómo....?

-¿Lo sé? Tengo una aplicación en el móvil de Ignacio que me

dice dónde está en cada momento

- ¿Lo sabe él?- a mi no me interesa pero a mi no me gustaría

que Mark me pinchara el móvil

-Eso da igual.- eso es un no.-Te dejé bien

claro el otro día que no te acercaras a

Ignacio y para mi sorpresa descubro que

ha estado en tu casa.

- Diana de verdad que te entiendo

perfectamente por que yo he pasado por exactamente lo mismo,

se lo que son los celos, la impotencia y el miedo...Pero tienes que entender

que trabajo con él y eso implica un mínimo de contacto.

-¿Eso implica que vaya a tu casa?

Suspiré con paciencia y me di cuenta de

que la reunión había acabado y ciertos

curiosos se estaban arremolinando cerca para enterarse.

-Diana.- Bajé el tono de voz.- ahora no

voy a hablar de esto. Ayer Ignacio vino a

entregarme unos documentos urgentes

que necesitaban mi firma, ya está,

--¿Te crees que soy tonta?!

Me removi incómoda, todo el mundo

estaba mirando. Incluso Ignacio que

acababa de salir de su reunión con

el notario y nos miraba con una ceja

levantada desde su despacho.

-Diana voy a invitarte a que te marches y la próxima vez que

quieras hablar de esto que no sea en la oficina.

-Se perfectamente que quieres estar otra vez con él pero no

lo voy a permitir.

-Diana te lo repito por última vez te

entiendo a la perfección pero Ignacio y yo trabajamos juntos

y aunque no me haga mucha ilusión esto conlleva que tenemos que hablar de vez

en cuando.

- y yo te lo repito por última vez aléjate

de Ignacio, tuviste tu oportunidad y por

tu falta de confianza e inseguridades

adolescentes la desperdiciaste así que

ahora déjanos.

Esta tía está de atar. Realmente me

planteo que sea una loca que se haya

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