¿Todo esto era solo porque había conseguido a alguien como Liam Góngora?
Valeria no pudo evitar fijar su atención en Liam, y entonces comprendió que las comparaciones eran odiosas.
Con razón Alba no se veía afectada; con semejante partidazo a su lado, ¿quién le prestaría atención a los demás?
¡Eso la hizo enfurecer aún más de envidia!
Mientras Valeria pensaba en cómo arrebatarle a este hombre también, una voz gélida resonó sobre su cabeza:
—No te hagas ilusiones conmigo. Alguien como tú solo le sirve de premio de consolación a tus hermanos y a Patricio.
Liam captó de inmediato el brillo codicioso en los ojos de Valeria y supo exactamente lo que estaba pasando por su cabeza.
Sin titubear ni un segundo, dejó clara su postura y pintó su raya.
No iba a permitir que Alba malinterpretara la situación por culpa de esa mujer.
—¡Y-yo no estaba pensando en eso!
Al verse descubierta, Valeria se sintió profundamente humillada y, como de costumbre, sus ojos se llenaron de lágrimas, fingiendo ser la víctima de una gran injusticia.
Lástima que ese truquito barato no servía de nada frente a Liam.
Luciano, por su parte, tuvo que contener el instinto de poner los ojos en blanco y vomitar.
*¡Ugh! ¡Qué asco de mujer!*
Valeria hervía de rabia por dentro, pero no podía demostrarlo. Solo le quedó dirigir una mirada suplicante hacia su hermano, Isaac Moreno.
Isaac acababa de llegar, y al ver que estaban atacando a Valeria, saltó como gallina defendiendo a su pollito:
—Alba, Valeria ya ha pasado por suficiente últimamente. Apenas se está recuperando de sus heridas, ¿no puedes tener ni un poco de empatía?
—No. Incluso si se muriera, ¿a mí qué me importa? —respondió Alba encogiéndose de hombros.
Era de conocimiento público que Mateo siempre había adorado a Valeria y la cuidaba como si fuera de cristal.
En el pasado, para apoyarla en su sueño de ser una gran estrella, incluso ignoró la oposición de muchos y abrió Moreno Media, la productora de la familia.
Aunque la mayor parte del tiempo dejaba que Isaac la manejara, esos idiotas ya la habían arruinado.
No solo no generaba ganancias, sino que perdía dinero a mares.
Cada vez que hacían un gran escándalo sobre una superproducción, todo terminaba en mucho ruido y pocas nueces.
Y ahora, Mateo no solo llamaba a Valeria por su nombre, sino que su expresión demostraba asco ante la sola idea de ser asociado con ella.
Esto hizo que Alba comenzara a sospechar. ¿Acaso estos infelices estaban planeando alguna nueva trampa?
—Mateo, ¿cómo puedes decir eso? Somos familia —cuestionó Isaac, sin dar crédito a lo que escuchaba.
La familia Moreno siempre había estado unida; a excepción de esa maldita de Alba, ¡ellos eran los hermanos más unidos del mundo!

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