Ese sutil intercambio de miradas fue captado de inmediato por los ojos expertos de los fans, desatando otra lluvia de comentarios.
—¡Son adorables! Qué hermoso es entenderse solo con una mirada.
—Todos vemos cómo el señor Góngora consiente a Albita, pero... ¿soy yo o ella también lo consiente a él?
—¡Yo pensé lo mismo! Alba siempre apoya lo que él dice, ¡se cuidan mutuamente!
Ante la ola de comentarios de los fans de la pareja, los pocos seguidores de Patricio no tenían cómo defenderlo.
Cualquier mensaje a su favor desaparecía en segundos.
Pablo Moreno tampoco estuvo de acuerdo con la propuesta de Patricio, y lo expresó con tacto:
—Me parece que elegir libremente es mejor. Yo quiero estar con Valeria, así puedo cuidarla.
—Patricio, tú también quieres estar con Vale, ¿verdad? Podríamos formar un grupo de tres sin problemas.
Pablo buscaba usar el programa para proyectar la imagen del hermano perfecto y protector.
Pero los espectadores no se lo tragaron y empezaron a criticarlo aún más, ganándose el repudio de muchos por ser tan falso.
¡Su verdadera hermana estaba ahí mismo! Y en lugar de apoyarla, se ponía a actuar de hermano del año con la adoptada.
Con esa cara de devoción, cualquiera que no supiera juraría que él era el prometido de Valeria.
¡Era indignante, daba pena ajena!
Por su parte, Patricio moría de ganas de darle un golpe.
¿Quién le dijo que quería estar en el mismo equipo que Valeria?
¿Acaso no podía guardarse sus estúpidas suposiciones?
Con razón Mateo Moreno siempre decía que sus dos hermanos eran unos idiotas.
¡Eso no era ser idiota, era no tener cerebro!
Ahora no tenía forma de escaparse de Valeria.
Para colmo, Valeria le siguió el juego a Pablo y respondió con voz dulce:
—Lo que diga mi hermano me parece bien.

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