Con esa cara de arrogancia, Bárbara parecía decir: "¿Lo ves? La familia Jiménez y la familia Góngora se llevan de maravilla, eso es algo que tú jamás podrás igualar".
Y no solo eso, sino que los mayores de los Góngora las trataban como si fueran de la realeza.
—Doña Susana, cuánto tiempo.
Silvia había querido saludar desde el principio, pero no le habían dejado meter ni una palabra.
Ahora que por fin le prestaban atención, saludó con su habitual educación y delicadeza.
Clara se mordía la lengua de coraje al ver aquello.
Siempre había odiado a Susana, y ver que Silvia la trataba tan dulcemente —muy distinto al trato distante que le había dado a ella— la llenaba de furia.
Estaba que se la llevaba el diablo.
—Así es, cuánto tiempo, Silvia —respondió Susana, con su voz dulce y afable, y preguntó con interés—:
—¿Cómo has estado? ¿Te estás adaptando bien al trabajo en el instituto?
Susana estaba al tanto de que Silvia, a base de puro esfuerzo, había logrado entrar el año pasado al Instituto de Investigación 01.
Pero claro, Susana ocupaba un cargo muchísimo más alto y pasaba demasiado ocupada como para estar al pendiente de esos pequeños detalles.
Fue cuando por fin tuvo un respiro que la abuela Góngora la llamó para contarle que Silvia había ingresado al instituto.
Por eso sabía la noticia, y se alegraba de corazón por Inés Jiménez.
Susana y doña Inés siempre se habían llevado muy bien, así que, viendo que la familia Jiménez tenía a alguien tan talentosa en sus filas, Susana compartía su felicidad.
Después de todo, el Instituto de Investigación 01 era uno de los más exigentes y exclusivos de todo el país.
Que una jovencita de veintitantos años lograra entrar demostraba que no era ninguna novata.
—Sí, me adapto bastante bien —respondió Silvia, con gran modestia—. Tuve mucha suerte. Al entrar, varios colegas con más experiencia confiaron en mí y he aprendido muchísimo.
—¡Ay, Silvia, qué suerte ni qué nada! ¡Todo es gracias a tu esfuerzo y talento!
—¡Además, te ganaste el reconocimiento del Profesor Robles y te aceptó como su única discípula! Eso no lo consigue cualquiera.



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