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ESTA VEZ, ME ELEGIRÉ A MÍ MISMA romance Capítulo 13

La Villa Castillo era gigantesca. Además del jardín central, había otras ocho alas independientes. El Patio Invierno, donde se quedaba Carmen, estaba bastante lejos del área principal; hasta tomando el atajo de los pasillos techados se hacían quince minutos caminando.

Era pleno verano en julio. El pasillo estaba adornado con enredaderas de flores lilas que se mecían con el viento, pareciendo unas muchachas tímidas y juguetonas.

Yolanda caminaba sola por el pasillo techado, dándole vueltas a sus pensamientos.

Por naturaleza, la gente elige el mal menor o el mayor beneficio. Así que Claudia definitivamente ocultaba algo.

Pero qué era exactamente lo que escondía, todavía no lograba descifrarlo.

El asesino tuvo que haber manejado al personal de la Villa y acercarse al abuelo sin que él sospechara nada. Considerando la edad y la situación de ese entonces, había muchos en la familia Castillo que podrían haberlo hecho, pero Claudia definitivamente no. Con el poco peso que tenía en la casa, ni siquiera tenía permiso para entrar al jardín central cuando quisiera.

Así que lo más seguro era que, si Claudia de verdad estuvo metida en eso, solo fue un peón sin importancia. El verdadero asesino seguía escondido.

Eso lo complicaba todo. Ella seguía siendo una niña y su enemigo era demasiado poderoso. ¿Cómo iba a salir de una situación así?

Yolanda estaba tan metida en sus pensamientos que, sin darse cuenta, llegó al Patio Invierno. Al levantar la vista y ver el letrero de la entrada, se detuvo en seco con un brillo extraño en los ojos.

¡Claro! ¡Valentina!

Suponiendo que toda la familia Castillo estuviera embarrada en la muerte del abuelo, había alguien que definitivamente estaba libre de sospecha: Valentina.

Porque la tía Valentina moriría repentinamente en tres años.

Yolanda se quedó un buen rato mirando fijamente el letrero del Patio Invierno.

Valentina era una mujer intocable en la Villa Castillo y la hija favorita del abuelo. El abuelo siempre decía que en los Castillo nadie se atacaba entre sí. Ya que era un hecho que Valentina no era la asesina, Yolanda tenía que buscar la forma de llevarse mejor con ella; a lo mejor hasta lograba hacer una alianza que le sirviera para salvar al abuelo en el futuro.

Con esa idea en mente, Yolanda puso las manos en la espalda y entró por la puerta como si nada.

En ese momento, había tres encargados y como siete u ocho mujeres del servicio paradas afuera del Patio Invierno, incluyendo a Paula. En cuanto Yolanda pisó el patio, todos se quedaron viéndola, sorprendidos.

Yolanda fingió no darse cuenta, echó un vistazo rápido a todos y caminó directo hacia Paula.

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