Doña Elia entrecerró los ojos.
Y miró a Silvana.
Entonces se dio cuenta de que la joven estaba pegada a Sebastián. Aunque no mostrara ningún tipo de intimidad exagerada, su posición evidenciaba que lo hacía a propósito para dejar en claro que tenían una relación estrecha.
Doña Elia le dirigió a Sebastián una mirada indescifrable y le preguntó sin rodeos: —¿Te divorciaste?
Siendo la abuela biológica de Julián, sabía perfectamente que Sebastián estaba casado.
El detalle era que la joven de la familia Zambrano nunca se había dejado ver. Y como ella no tenía mucha relación con los Zambrano, tampoco le había prestado atención.
Pero ahora, al ver a esa mujer frente a ella... Con la experiencia de toda una vida, Doña Elia había visto de todo. De inmediato notó que esa joven era muy calculadora y carecía de modales al interrumpir a los demás. Le quedó claro al instante que ella, de ninguna manera, era la esposa de los Zambrano.
La pregunta de Doña Elia cayó como una bomba.
Julián y Leo intercambiaron miradas.
Sus rostros cambiaron levemente.
Incluso algunos que estaban cerca escucharon, y pararon las orejas de inmediato.
¿Divorcio?
¿Con quién?
¿Acaso el Señor Zambrano no era soltero?
A Silvana se le heló la sonrisa.
No se esperaba en absoluto esa pregunta de Doña Elia.
¡Y mucho menos delante de todo el mundo!
Vera no dijo nada; en ciertas ocasiones, no hacía falta que ella interviniera para que la situación se convirtiera en un caos.
Por el contrario, Sebastián.
Ni siquiera parpadeó. Con total calma y tranquilidad, se limitó a esbozar una sonrisa y decir: —Usted bromea.
Esa respuesta.
A Vera le dio unas ganas repentinas de reírse.
Había sido una respuesta magistral, a la defensiva y ofensiva al mismo tiempo.
Hacía creer a los ignorantes que el comentario sobre el divorcio de Doña Elia era infundado, y al mismo tiempo le dejaba a Doña Elia la impresión de que "no se habían divorciado y todo estaba bien".
Doña Elia, ignorando por completo la presentación de Silvana, miró a Pedro y le dedicó una sonrisa: —Pedrito.
Silvana palideció de nuevo.
¿Acababan de ignorarla otra vez?
A Pedro no le importó la cara que ponían los demás, enseguida acercó a Vera y dijo: —Ella es Vera Suárez, del equipo de investigación de Héxilo Digital.
Doña Elia, que ya sentía interés por Vera, se sorprendió gratamente.
Vera entonces comentó: —He estado a cargo del seguimiento del medicamento de Héxilo Digital en esta ocasión.
Doña Elia lo dedujo al instante: si Pedro la había llevado a ese evento, sin duda era alguien fundamental.
Su agrado por Vera aumentó de forma natural e inevitable.
Ya había examinado la fórmula del medicamento de Héxilo Digital, ¡y le había parecido excepcional!
Enseguida le estrechó la mano a Vera y le dijo con amabilidad: —Eres una jovencita brillante. Le pediré a mi asistente que te dé mi contacto, para que hablemos con calma cuando tengas tiempo.
Ante las palabras de Doña Elia.
La mano que Silvana había tendido se quedó congelada en el aire.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...