Entrar Via

Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 369

Vera pensó que Sebastián al menos se molestaría un poco, tal vez no tanto como Silvana, pero al menos un ceño fruncido le habría confirmado que su golpe había dolido. Sin embargo, no hubo reacción. Su silencio pareció una validación a la palabra que ella había usado, lo que hizo que Vera frunciera el ceño.

De pronto, todo aquello le pareció aburridísimo.

—Sebastián, noventa millones es una extorsión —dijo Silvana, mordiéndose el labio, indignada.

Sabía que su equipo y su tecnología valían dinero, pero no iba a permitir que Vera se aprovechara de la situación de esa manera.

Vera curvó los labios: —Creo que estás confundiendo las cosas.

Habló pausadamente, marcando cada palabra: —Pido noventa millones, no porque crea que tu proyecto lo valga, y mucho menos porque piense que tienes verdadero talento. Lo que estoy cobrando es el costo de los recursos de la empresa y la compensación por los daños a Cénit MedTech. El valor de tu tecnología... no llega ni al uno por ciento de esa cifra.

La actitud de Vera fue inquebrantable en todo momento.

Y fue precisamente esa frialdad racional la que terminó siendo la peor cuchillada al orgullo de Silvana.

El rostro de Silvana se oscureció de golpe.

Tenía los labios blancos y tensos por la rabia.

¡Vera estaba diciendo que su capacidad y su proyecto no valían nada!

¿Quién se creía que era?

Incluso Leo quedó desconcertado.

Conocía la capacidad de ataque de Vera, pero no pudo evitar sorprenderse.

¿No se estaba pasando de la raya? Iba a recibir el dinero, los beneficios, estaba pisoteando a Silvana y tratando a su equipo como si fuera basura que quería desechar desde hace tiempo, ¿y encima se salía con la suya?

¿Vera no estaba siendo demasiado arrogante?

El Director Tamayo sudaba frío a un lado.

El espectáculo era fascinante.

Solo gracias a su puesto había podido presenciar algo así.

Nunca imaginó que Vera tuviera un carácter tan indomable, logrando darle la vuelta a una situación en la que ella y la empresa parecían estar siendo arrinconadas, humillando a sus oponentes en el proceso.

Y lo más importante...

Tamayo observó de reojo la expresión de Sebastián.

Ya había estado planeando esto.

Esa "discusión" pública de hace unos días con Silvana... no había sido del todo accidental.

Los hechos demostraban que había apostado al caballo correcto.

Sebastián había intervenido.

Había logrado su objetivo y, al final, conseguiría una indemnización que superaba con creces el verdadero valor de Silvana y su equipo. Estaba más que feliz.

Ya que estaba en el mundo de los negocios, no veía nada de malo en calcular sus jugadas. Todo lo demás era falso; solo el dinero era real.

Silvana respiró hondo. Para ella, Vera solo estaba protegiendo su ego herido.

Creía que Vera había pedido esa cifra exorbitante porque en el fondo no quería dejar ir un proyecto tan valioso.

Pero Vera no contaba con que Sebastián pagaría lo que fuera.

Simplemente, le había salido mal la jugada.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano