—Señor Zambrano, sobre el contrato de la compra, ¿buscamos un momento para discutirlo después? —dijo el Director Tamayo, manteniendo una actitud impecable. Su filosofía era clara: aunque la empresa tuviera nueva dueña, jamás ofendería a Sebastián.
Él no podía darse el lujo de tratar a Sebastián con la misma hostilidad que Vera.
A menos que quisiera acabar su carrera en esa industria.
Sebastián apartó la vista de la puerta por la que Vera había salido: —Sí, yo me pondré en contacto con ella.
Leo se acercó: —Vera sigue siendo muy corta de miras. Aunque pidió una cifra ridícula, no tiene idea de las ganancias que este proyecto generará cuando salga al mercado. Claramente no sirve para los negocios.
La razón por la que había ido ese día.
Era porque él había invertido en el proyecto de Silvana.
Quería que Silvana tuviera un mejor futuro, lejos del control de Vera, para que su camino hacia el éxito estuviera despejado.
—Es precisamente gracias a su ignorancia que puedo llevarme a mi equipo y mi proyecto sin problemas. No hay mal que por bien no venga —dijo Silvana, ya mucho más calmada después del enojo inicial.
Aunque Vera la había humillado con sus palabras, había conseguido lo que quería.
La única que perdía realmente era Vera.
Y lo peor era que ni siquiera se daba cuenta.
—Iré a contestar una llamada —dijo Sebastián, levantándose sin participar en la conversación.
Justo antes de irse, vio cómo el Director Tamayo le ordenaba a alguien que se llevara la silla de Vera.
La silla donde Silvana se había sentado.
La estaban tirando como si fuera basura.
Solo porque Silvana se había sentado ahí, había sido condenada al basurero.
La mirada de Sebastián se posó en la silla durante unos segundos antes de apartarla lentamente.
Ese día Vera estaba muy ocupada. Después de resolver los asuntos ahí, tenía que regresar a Héxilo Digital.
Al llegar a los ascensores.
Vio a Silvana, que estaba a punto de irse.
Silvana parecía estar de un humor excelente. Le lanzó una mirada de reojo a Vera y dijo: —Vera, espero que firmes el contrato lo antes posible. No quiero que atrases mis planes de publicidad, que para entonces, ya no llevarán el nombre de tu empresa.
Al principio había querido quedarse y crecer dentro de Cénit MedTech.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...