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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 111

¡Kiara sí que no tenía tantita vergüenza!

Si ya había firmado el acuerdo para cortar toda relación con los Zúñiga, si ya no tenía nada que ver con esa familia…

¿Con qué cara seguía entrando y saliendo de lugares tan exclusivos, todavía colgándose del apellido Zúñiga?

¿No era obvio que quería escalar, aprovechándose de su cara?

Mientras más lo pensaba Catalina, más se le revolvía el coraje.

Con los tacones repiqueteando, se fue directo hacia Kiara.

Pero ni siquiera alcanzó a acercarse al edificio junto al jardín: dos guardias de seguridad aparecieron de la nada y le cerraron el paso.

—Una disculpa, señorita. ¿Me muestra su pase, por favor?

—¿Qué pase? —Catalina se encendió al instante—. ¡Soy clienta de La Cúpula Dorada! ¿Cómo te atreves a detenerme?

—Disculpe, señorita. Esta zona es el área VIP de La Cúpula Dorada. Para pasar, necesita el pase VIP —respondió el guardia, firme y correcto.

¿Área VIP?

De camino, Catalina había investigado.

La Cúpula Dorada ya era, de por sí, un símbolo de la élite de Clarosol; pero entre más exclusivo el lugar, más marcadas estaban las jerarquías.

El área VIP era para las familias realmente pesadas, para la gente con verdadero poder. No era algo que se resolviera solo con dinero.

—Entonces… ¿ella cómo sí pudo entrar? —Catalina alzó la mano y señaló hacia donde iba Kiara.

Si Kiara podía pasar, ¿por qué ella, que venía de “mejor” familia, no?

El guardia miró hacia donde señalaba.

Kiara justo dobló en ese momento y desapareció de la vista.

El guardia no la vio, pero aun así contestó con paciencia:

—Cata, ¿qué pasó? —Dana la jaló para sentarla a su lado, viendo su carita toda fruncida—. Lo de la familia Ibarra lo vamos a arreglar con Ricardo. Tú relájate, como si hubieras venido nada más a cenar. No pongas esa cara.

Catalina se mordió el labio.

—Mamá… es que… creo que la vi.

—¿A quién? —Dana no entendió de inmediato.

—A Kiara. La acabo de ver.

—¿Kiara? —A Dana se le dibujó una expresión venenosa—. ¿No habrás visto mal? ¿Cómo va a tener nivel para entrar a La Cúpula Dorada?

—No… no. Estoy segurísima de que era ella.

—¿Qué? ¿Dices que Kiara vino? —Samuel, no sabía por qué, pero al escuchar ese nombre se le encendió algo por dentro.

***

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