Entrar Via

Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 126

Su niña acababa de regresar. Cualquiera que quisiera arrebatársela era un enemigo.

La familia estaba perfectamente coordinada: uno decía una cosa, otro remataba, y entre todos cerraban el círculo.

¿Eso del compromiso de la infancia?

Aquí no existía.

Que ni se le ocurriera a nadie amarrar a su nieta/hija/hermana con una promesa vieja.

El amor se elige, punto. Nada de presiones ni “acuerdos” a fuerza.

Joaquín parecía haber adivinado desde antes cómo iban a reaccionar. Los escuchó con una sonrisa cada vez más marcada; sus facciones se veían peligrosamente encantadoras, frías, casi provocadoras.

—Los mayores tienen razón.

Sonrió y clavó la mirada en Kiara.

—Por eso hoy no vine a usar un acuerdo entre familias para obligar a Kiki a nada. Solo quiero preguntar… qué piensa Kiki.

Mientras hablaba, se inclinó apenas hacia ella, atento, intenso.

Ese aroma elegante, fresco, como de pino, volvió a envolver a Kiara.

Kiara se quedó sin palabras.

Así que por eso, afuera del salón, había dicho “Kiki” con ese tono tan cargado.

Era para preparar esto.

Y, como era de esperarse, en cuanto Joaquín soltó ese apodo tan íntimo, las caras de los Ibarra cambiaron al instante. Lo miraron como si fuera el enemigo de la familia.

¿Kiki?

¿Desde cuándo se conocían? ¿A qué hora se hicieron tan cercanos como para hablarse así? ¿Y con qué permiso?

Todos voltearon hacia Kiara al mismo tiempo, con los ojos bien abiertos, como esperando que ella lo rechazara por iniciativa propia.

El salón se quedó en silencio. Todas las miradas cayeron sobre Kiara.

Lucía era la empleada que la había cuidado desde niña; para Pamela era casi como una segunda mamá. Desde siempre, cuando pasaba algo, lo primero que hacía era buscarla para que le ayudara a pensar y a resolver.

En cuanto le contestó, Pamela le soltó su sospecha. Al final, casi llorando, dijo:

—¿Y ahora qué, Lucía? ¿Y si… y si mi papá y mi mamá creen que yo tuve la culpa de lo de Ellie y me agarran coraje? ¿Y si para calmar a Joaquín me corren de la familia Ibarra…?

Lucía la tranquilizó con voz suave:

—No te hagas ideas. El señor Carrasco no es así. ¿Cómo crees que por una cosa así iba a venir a reclamarle al señor Ibarra? A lo mejor solo se lo topó en La Cúpula Dorada.

—Pero… ¿y si sí viene por lo de Ellie? Me da miedo… —Pamela ya ni se atrevía a entrar.

—¡Pamela! —Lucía subió la voz, seria—. Ahorita lo que necesitas es controlarte. No entres en pánico. Si te paniqueas, caes justo en lo que quiere Kiara, esa chamaca malintencionada.

Y remató:

—Pamela, Joaquín y esa Kiara están ahí adentro. Esa niña es bien colmilluda: como ya vio que el señor Carrasco es tan buen partido, va a buscar cómo enredarlo y no soltarlo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste