—Todo lo que tienes te lo dio Ellie. Y tú, un malagradecido… ¿para qué sirve?
La palabra “mantenido” le pegó a Alejandro justo donde más le dolía.
Y “te lo dio” y “malagradecido” le destrozaron el orgullo.
Con la cara torcida, apretó los dientes y empezó a insultar.
—¡Kiara!
Patricio no se esperaba que Kiara, sabiendo que él venía, se atreviera a golpear a alguien de su lado.
Eso era dejarlo en ridículo.
La chica que antes lo seguía como sombra, ahora lo ignoraba por completo… y esa sensación le supo horrible.
Y para colmo, Catalina soltó:
—Kiara, te pasaste. Aunque ahora tengas a Eugenio de tu lado, no puedes ponerte a golpear al amigo de Pachi. Si golpeas a su amigo, ¿cómo va a quedar Pachi frente a los demás?
Al mencionar a Eugenio, el rostro de Patricio se endureció; sus ojos se enfriaron todavía más.
Tenía más ganas de saber qué era Kiara para Eugenio… y desde cuándo se traían algo.
Al recordar la sonrisa que Kiara le había dedicado a Eugenio, se le subió un coraje raro, difícil de explicar.
—Kiara, suéltalo. Aquí no es para que hagas tus escenas. ¿No te da pena?
—¿Y tú quién eres para venir a hablar aquí? —Kiara le echó una mirada floja, desganada, pero helada—. El que empieza, se aguanta. ¿O no?
La cara de Patricio se tensó de golpe; se le abrieron un poco las pupilas.
¿Le acababa de decir perro callejero?

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Indomable: No soy la chica que echaste