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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 260

Los guardias no solo no le hicieron caso a Dana: incluso le sonrieron a Kiara con servilismo, asintiendo una y otra vez.

—Señorita Ibarra, ¿necesita que la apoyemos en algo?

La actitud era totalmente distinta a cuando, antes, le cerraron el paso a la familia Zúñiga con cara de pocos amigos.

—¡Kiara!

Samuel vio cómo estaban su mamá y su hermana, y luego vio a Kiara con esa actitud desafiante.

Con su carácter, no aguantó.

Se había pasado.

¡Hasta a su mamá le pegó!

Aunque ya no fuera de la familia Zúñiga, durante veinte años le dijo “mamá”.

¿Y aun así se atrevía?

Una locura.

—¿Qué chingados traes? ¿Quién te crees, muy ruda? ¿Muy acá? ¿Crees que así te vamos a respetar?

—Yo no le pego a mujeres, pero hoy sí te voy a dar una lección.

Samuel apretó el puño y se lanzó.

—Mira nada más. A ver quién se atreve a tocarla.

De pronto sonó una voz despreocupada, pero con un filo frío.

Un grupo de personas salió en bola por la puerta del Club Diamante Negro.

Al frente venía Eugenio Palma: cabello de color llamativo, ropa verde fosforescente, todo él escandaloso y seguro.

A su lado, Andrea Córdova, con un vestido rojo fuego, sensual y llamativo.

Detrás venían otros cuatro jóvenes, igual de arreglados, con una presencia pesada.

Cuando los seis se acercaron, la presión en el ambiente cayó de golpe sobre los Zúñiga, como si les faltara el aire.

Samuel se quedó tieso, viendo al grupo como si estuviera en shock.

Esos…

Eran los juniors de las familias más pesadas de Clarosol.

Era el círculo al que él jamás podría entrar en toda su vida.

Capítulo 260 1

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