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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 294

Se tocó el estómago y decidió buscar algo de comer, y ya luego regresaba a afinar detalles.

En cuanto llegó a la cocina, vio una luz cálida encendida.

Ahí estaba Joaquín, de pie frente a la estufa.

Traía una bata oscura de baño, puesta sin cuidado: el cinturón amarrado flojo, el cuello abierto, dejando ver el pecho bien marcado.

Y más abajo, apenas y se alcanzaban a notar las líneas del abdomen.

El cabello lo tenía ligeramente húmedo; acababa de bañarse.

Bajo esa luz, se veía como un zorro… peligroso.

Salvaje, y provocador.

Ni cómo negarlo.

Después de un día entero de trabajo mental y cansancio, ver esa cara…

sí era agradable a la vista.

Al oírla, Joaquín giró un poco.

Cuando la vio, sus ojos se le iluminaron con una sonrisa, lenta, floja, de esas que enganchan.

—Mira nada más. La mujer más ocupada del mundo por fin salió de su cueva —dijo con voz grave, divertida.

Le extendió un vaso de leche tibia.

Kiara lo tomó y bebió un trago.

El calor le cayó bien al estómago.

Y esa tibieza pareció subirle hasta el pecho.

Bebió en tragos pequeños mientras lo veía servir comida de una ollita, con movimientos hábiles.

Con cada movimiento, el cuello abierto de la bata dejaba ver, como a propósito, esas líneas de músculo bajo la luz, que le distraían la vista.

Kiara apartó la mirada.

—¿A esta hora sigues despierto?

Joaquín movió la espátula con calma, con una sonrisa de ladito.

—Si Su Majestad no ha cenado, ¿cómo cree que me voy a ir a dormir? Hay que estar al pendiente… esperando órdenes. Para atenderla… digo, para servir la cena.

Como si se le hubiera “salido” lo que pensaba.

Demasiado actuado.

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