—Por favor, señor Zúñiga, revise estos documentos. Si todo está en orden, firme aquí —solicitó el abogado Ramos, extendiéndole los papeles.
Con las manos temblorosas, Tristán los tomó y los abrió.
Al ver la larga lista de auditorías y la distribución actual de las acciones del Grupo Zúñiga...
Cada línea era un golpe letal que lo destrozaba.
El temblor en las manos de Tristán se hizo más violento.
De reojo, captó un par de nombres en uno de los anexos, y su expresión se transformó abruptamente.
¿El Grupo Liderazgo?
¿Impulso Capital?
¿Por qué figuraban los nombres de esas dos potencias en los documentos?
Tristán dilató las pupilas y volvió a mirar a Kiara.
Luego, tragó saliva y continuó leyendo.
Representante legal y accionista mayoritaria del Grupo Liderazgo e Impulso Capital...
Escrito con total claridad: ¡Kiara!
Tristán sintió que el mundo le daba vueltas.
¡El Grupo Liderazgo e Impulso Capital... pertenecían a Kiara!
Esos dos monstruos corporativos, que con solo estornudar podían desatar un caos financiero en Clarosol...
¡¿Tenían como dueña a Kiara?!
Tristán estaba tan atónito que ni siquiera le quedaban energías para dudar... le parecía algo totalmente descabellado.
Había estado recibiendo tantas sorpresas en los últimos días que ya estaba anestesiado.
Primero resultó ser la diseñadora Queen, y ahora, la dueña absoluta del Grupo Liderazgo e Impulso Capital.
Pero... ¡si apenas es una muchacha!
Y ya fuera el Grupo Queen, el Grupo Liderazgo o Impulso Capital...
Todas eran compañías con años de éxitos abrumadores en el mercado.
En aquel entonces, ¿qué edad tenía Kiara?
¡Ni siquiera era mayor de edad!
Al regresar a la mansión Ibarra.
Pamela, que la esperaba sentada en la sala, se levantó de inmediato. Su semblante aún lucía algo enfermizo, pero su arreglo personal era impecable.
—Kiara, ¿dónde estabas? ¿Por qué no avisaste? Llegué a pensar... pensé que ya no querías ir a ver a los abuelos.
Actuó como si se quitara un peso de encima:
—Menos mal que regresaste, sino, de verdad no sabría qué excusa darles a los abuelos.
Kiara la miró de reojo con frialdad.
—¿Qué pasa? ¿Acaso el avión ya despegó?
Pamela movió los labios vacilante.
—Bueno, eso no...
—Entonces, ¿por qué tanto drama? —soltó Kiara.
Pamela se quedó pasmada y se mordió el labio inferior, interpretando a la perfección el papel de la víctima:
—Y-yo solo quería decirte que... Vanesa te estuvo buscando. Y como no estabas, creí, creí que no querías ir a ver a los abuelos...

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