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Indomable: No soy la chica que echaste romance Capítulo 745

Dejémoslo así.

Si Smith ya había entrado al quirófano...

Siempre y cuando su equipo estuviera a cargo, su padre aún tenía esperanza de sobrevivir.

En cuanto a su supuesta sobrina...

En cuanto terminara la cirugía, se encargaría de ella personalmente.

Quería descubrir qué clase de magia tenía esa niña para hacer que su indomable hermano menor confiara tan ciegamente en ella.

—Pa... papá...

Adriana, escoltada muy de cerca por los guardaespaldas, llegó a la sala de observación.

Al ver a Luis de pie junto al ventanal, gritó desesperada—:

—¡Papá, por favor, deten a esa maldita! ¡Cada segundo que pasa ahí adentro es un segundo más de sufrimiento para el abuelo!

—¡Esa infeliz lo mandó directo a quirófano y ahora quiere matarlo! ¡Tenemos que entrar a detenerla!

El único objetivo de Adriana era usar a Kiara como chivo expiatorio para desviar toda la atención de sí misma.

Quería que todos estuvieran convencidos de que Kiara era la asesina.

Pero apenas terminó de soltar su veneno...

Víctor soltó un grito que retumbó en la sala—.

—¡Dios mío! ¡Por todos los cielos! ¡¿Qué técnica es esa?!

—¡¿Una maniobra a ciegas?! ¡¿Está suturando los vasos sanguíneos a ciegas?!

—¡Había una adherencia vascular severa y ella... ella la separó como si no fuera nada! ¡¿Cómo lo hizo?!

—¡¿Vieron la velocidad de sus manos?! ¡Cielo santo, jamás en mi vida había visto a alguien ser tan rápido y preciso! Y... y si yo lo hubiera intentado, ¡jamás habría salido tan impecable!

—¡Y don Gabriel le sigue el ritmo a la perfección! ¡Y el Dr. Smith! ¡Por el amor de Dios, soy el hombre más afortunado del planeta por presenciar una cirugía tan sublime!

—¡Rápido! ¡Tomen nota de cómo separó esa adherencia! ¡Tenemos que estudiarla! ¡Es imperativo estudiarla!

—...

Y el hombre que le pasaba el bisturí con una actitud casi devota...

¡Era el mismísimo presidente de la Asociación Internacional de Cardiología y Neurología, el legendario Dr. Smith! ¡El médico que le costó sudor y sangre contactar!

Ese hombre intocable estaba de pie junto a ella, obedeciendo las órdenes de primer asistente con total sumisión.

Al otro lado, un hombre mayor con un traje elegante la apoyaba sincronizadamente con la acupuntura, con una compenetración absoluta.

Al detallar a los otros asistentes...

Incluso el rostro habitualmente inexpresivo de Simón reflejó sorpresa, mientras sus pupilas se dilataban.

Alrededor de esa mesa quirúrgica había varios titanes de la medicina mundial.

Debido a la precaria salud de sus padres, él mismo había viajado por el mundo rogándoles que vinieran a operarlos.

Y todos y cada uno de ellos lo habían rechazado.

Pero ahora... todos esos colosos de la medicina se movían como si aquella jovencita fuera su dueña y señora.

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