Kiara volteó a verlo, la comisura de sus labios tembló y habló con un tono bastante complejo.
—Esa gente... ¿no tiene cerebro o qué?
Joaquín seguía atendiéndola, dándole bocadillos en la boca, mientras reía.
—Es el manuscrito de Milagros después de todo. Para la perspectiva de estos ricachones, tu basura vale mucho más que sus propias vidas.
—Ni siquiera sé quién fue el que le entregó eso a los Benítez... —Kiara chasqueó la lengua—. Si me hubieran dicho que los Benítez lo querían, les habría llenado cajas enteras de ese papel viejo para vendérselo a todos estos idiotas.
—¡Tres mil millones!
De repente, una voz profunda resonó en el salón.
Elevó el precio a una cantidad que dejó a todos boquiabiertos.
Era una cifra absolutamente astronómica.
El que había gritado la oferta era un anciano de cabello blanco, sentado en la primera fila.
Llevaba un traje de etiqueta tradicional y su mirada era aguda y penetrante.
Era nada más y nada menos que el patriarca de una de las principales familias farmacéuticas de Clarosol, y una eminencia absoluta en el mundo de la medicina natural: el señor Torres.
Si el mismísimo señor Torres entraba a la subasta, quedaba claro el peso y el valor real de ese manuscrito.
El señor Torres temblaba de la emoción hasta en la barba.
—¡Este manuscrito tiene que ser mío, que nadie intente quitármelo!
Y claro que iba en serio.
Por unas cuantas hojas de papel.
Al llegar a ese precio, la mayoría de los demás participantes bajaron sus paletas resignados.
Al fin y al cabo, tres mil millones en efectivo no era algo que cualquier familia rica pudiera sacar de la noche a la mañana.
—¡Tres mil millones! ¡Tres mil millones! ¿Alguien ofrece más de tres mil millones? —El subastador agarraba el martillo, con la voz a punto de quebrarse de la histeria.
Ese era, por mucho, el punto máximo de toda la noche.
Y el momento de gloria de la familia Benítez.
Sabrina miraba el número escandaloso en la pantalla gigante, sintiendo que su vanidad estaba por estallar.
Tres mil millones.
Eso demostraba sin lugar a dudas el verdadero poderío de los Benítez.

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