—Mi laptop no sé cómo se perdió, pero por pura casualidad terminó siendo el señuelo perfecto para hacer que esos espías y esa gente con malas intenciones, que quería robar secretos de Solarenia, se delatara solita.
Mientras hablaba, Kiara sacudió un poco el reconocimiento y la medalla. Su sonrisa era ligera:
—Yo tampoco pensé que iba a tener tanta suerte. A lo mejor fue porque… volví a mi casa, y ustedes me traen buena vibra.
Esa frase le cayó a Pamela como un golpe.
Le zumbaban los oídos y se le nubló la vista.
¿Qué estaba diciendo Kiara?
¿Ese reconocimiento, el más alto… era “por la laptop”?
¿La laptop que ella le dio a Mario?
Entonces eso significaba que…
La que debía recibir el reconocimiento era ella.
Ese documento, esa medalla… debían ser suyos.
Ella era la que debía estar sentada ahí, recibiendo halagos, con todas las miradas encima.
Esa gloria, ese momento… Kiara se lo había robado.
Pamela empezó a temblar del coraje. Traía el pecho lleno de frustración y de envidia, a punto de reventar.
Y la familia, escuchando a Kiara, todavía se puso a alabarla más.
—La suerte también cuenta como capacidad. Ese honor es tuyo.
—Kiki, no seas modesta. Si te reconocieron, no fue nada más por una laptop.
—…
Cada elogio, cada palabra cariñosa, se le clavaba a Pamela como si fueran cuchillos.
Del coraje, sentía que le iba a dar algo.
Y ni hablar: ni quería imaginar cuántas miradas de admiración iba a recibir Kiara cuando se presentara como la señorita Ibarra en los círculos de la alta sociedad de Clarosol.
La iba a opacar por completo.
—Esto es delicado; tiene que ver con información confidencial del país —Regino se puso serio—. Si en las noticias ocultaron a propósito la identidad de Kiarita, nosotros tampoco vamos a andar hablando de esto. Que nos dé gusto en la casa y ya. Afuera… ni una palabra.
Camilo asintió:
—Mi papá tiene razón. No vaya a ser que le causemos problemas a Kiki. Y peor: que esas ratas… busquen vengarse.
Después de todo, del lado de Veridia no faltaba gente ruin.
Si se enteraban de que fue Kiara quien les echó a perder el plan de robar secretos de Solarenia…
No la iban a soltar.
Kiara era demasiado capaz y además estaba ligada a un asunto oficial; ellos no podían protegerla todo el tiempo.
En ese caso, lo mejor era mantener perfil bajo.

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