"Fernando"
Melissa ya llevaba cinco semanas en casa y el cuarto preparado para ella en el hospital había quedado listo la semana anterior. Y mientras yo me encargaba de supervisar la remodelación que se hizo, mi tío entrenaba al equipo que la atendería en el momento del parto, era un equipo grande, cada bebé tendría un mini equipo, para que se minimizara cualquier riesgo, aun así estaba muy preocupado. Pero trataba de ocultar mi preocupación de ella, que ya daba señales de cansancio.
Nuestros amigos, tan fieles como siempre, continuaban siguiendo el cronograma que habían elaborado y nunca la dejaban sola, pero Catarina fue realmente una hermana, llamó a Mariana de vuelta de la jubilación y pasaba los días enteros con Melissa, desde antes de que yo saliera al trabajo, hasta la hora en que regresaba y algunos días dormía con Mel. Esos días habrían sido imposibles sin ellos.
Melissa estaba durmiendo, pero yo había perdido el sueño, mi tío me había alertado que se acercaba el momento de llevarla al hospital y ya tenía todo listo, incluso las maletas estaban en su carro, para que no tuviera que preocuparme por nada más que por ella cuando llegara el momento.
—Annn... —Se movió en la cama y encendí la lámpara para verificarla—. Ay. —Fue solo un lamento y despertó completamente.
—¿Está todo bien, abejita? —Pregunté bajito y me miró con una sonrisa.
—Es solo una molestia. Es normal. ¡Duerme! —Me sonrió.
—No, no es normal y nos vamos al hospital. —Me levanté y comencé a cambiarme de ropa rápidamente.
—Nando, es solo una molestia. —Insistió.
—Que sea, aun así nos vamos al hospital. Además, el cuarto allá está listo, ¿no quieres conocerlo? —Sabía que tenía curiosidad.
—¡Es cierto! Pero no vas a despertar a nadie. —Advirtió y miré el reloj, eran las tres de la mañana.
—No, solo a Douglas y Sandra. —Avisé y estuvo de acuerdo.
Avisé a los guardias, tomé un vestido para ella y la ayudé a cambiarse y después a sentarse en la silla de ruedas. Y fue en ese momento que apretó los ojos y supe que no era solo una molestia. Cuando salí del cuarto con ella, Douglas y Sandra ya estaban esperándonos y percibieron mi preocupación.
—Es solo una molestia, pero Nando está preocupado, por eso vamos al hospital. —Avisó y respiró profundo. Aquello no era solo una molestia.
Mientras Douglas la subió a la camioneta avisé a mi tío, sin que ella se diera cuenta. Douglas tomó la dirección y nos llevó rápidamente. Tan pronto como llegamos al hospital la enfermera ya estaba esperando con la silla de ruedas y el papeleo ya estaba listo, Melissa fue llevada directo al cuarto y mi tío llegó enseguida.
—Nando, ¿le hablaste al tío Álvaro? ¡No lo puedo creer! Tío, es solo una molestia. —Melissa se quejó desde la cama al ver al tío Álvaro entrando.
—¿Y tú crees realmente que no vendría a darte la bienvenida? ¡Ah, qué es esto! —Se acercó y le dio un beso cariñoso, sentándose al lado de la cama y tocando su vientre gentilmente—. Ahora, querida, dime la verdad, ¿cuánto te está doliendo? No es hora de ser fuerte, necesito saber para ayudar a nuestros bebés.
—¡Me está doliendo muchísimo! —Reveló con lágrimas en los ojos.
—Está bien, vamos a empezar con una medicación. Presta atención, esto era una posibilidad, ¿recuerdas que conversamos? —Le hablaba con calma, sosteniendo su mano y mirándola a los ojos.
—Sí, tío, y si es necesario harás ese procedimiento para que mi camadita se quede el máximo posible aquí adentro, ¿verdad? —Lo miraba como buscando la certeza de que todo saldría bien.
—Exactamente, pero, para empezar, te voy a examinar. —Mi tío le dio una sonrisa tranquilizadora—. Nando, puedes quedarte aquí cerquita de ella.
Me acerqué, tomé su mano y le di un beso en la cabeza. Me miró tratando de sonreír, tratando de transmitirme confianza, pero vi en sus ojos que tenía miedo.
—Lo sé. Pero va a valer la pena, ¡te lo prometo! —Me dio un abrazo—. Voy a dormir allá en tu oficina, tu sofá es mejor que el mío. Si necesitas algo me llamas. —Sonrió y salió del cuarto.
Volví cerca de Melissa, ya estaba durmiendo gracias a los medicamentos, pero no pegué los ojos, estaba completamente asustado, aunque me estuviera preparando, teniendo largas conversaciones con mi tío, todavía estaba asustado y muy preocupado. Pero por encima de todo, estaba maravillado con la forma serena con que Melissa estaba lidiando con todo esto. Y cuando amaneció mandé un mensaje a Catarina, avisando que ya estábamos en el hospital, media hora después irrumpió por la puerta del cuarto, evidentemente irritada, suavizó la mirada al ver a Melissa durmiendo y después me jaló del brazo para sacarme del cuarto.
—Quédate con ella, Alessandro. —Le dio la orden al marido mientras me arrastraba a la sala de estar que habíamos montado contigua al cuarto—. ¿Qué tienes en la cabeza? ¿Acaso olvidaste quién soy? ¿Por qué ella vino al hospital a las tres de la mañana y yo recibí la noticia hasta las siete? ¿Perdiste el juicio, Fernando?
—¡Ah, pero eso también quiero saber! —Samantha se estaba acercando con Heitor y atrás toda la tropa jalando a los maridos.
—Gente, Melissa no quería que avisara ni al tío Álvaro, le avisé a escondidas. Y les habría avisado si fuera a hacer el parto. —Traté de hacerlas entender.
—¡No importa si iba a haber parto o si era solo un pedo, Fernando! Melissa viene al hospital ¡tú avisas! Le duele una uña ¡y avisas! Ese es el trato. —Manu me encaró enojada.
—Chicas, todas están embarazadas, también necesitan dormir bien y cuidarse. Miren, estoy muy agradecido por todo el apoyo de ustedes y las necesito mucho, amo a cada una como a una hermana, pero no quería despertarlas de madrugada por algo que fue controlado. —Expliqué y resoplaron, juntitas.
—Mira, príncipe de media pataca, esta vez pasa solo porque hiciste un buen discurso y te amamos, pero la próxima pierdes la cabeza, ¿entendiste? —Lisa me amenazó y les di un abrazo y un beso a cada una.
—¡Las amo! —Declaré y me envolvieron en un gran abrazo—. Apuesto a que nadie desayunó, ¿se quedan con ella? Voy a pedir que traigan el desayuno para todos.
—Vamos contigo. —Alessandro y los otros me acompañaron, dejando a las chicas en el cuarto. Sabían que necesitaba desahogarme ahora.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....