"Rafael"
Tal vez haber llevado a Hana a mi oficina no había sido una buena idea, porque ahora necesitaba trabajar, pero estaba pensando en ella, desnuda en mi escritorio, gimiendo contra el vidrio de mi ventana, sentada en mi regazo en mi silla, debajo de mí en mi sofá, besándome pegada a la puerta... las mejores imágenes en mi cabeza y las ganas de hacer todo de nuevo... era muy difícil concentrarme así.
Pero también estaba preocupado, pues recibió una llamada que claramente la molestó. Le di privacidad, pero ahora no sabía cómo ayudarla porque no sabía con qué estaba lidiando. Quería saber si estaba bien, pero si preguntaba directamente no me respondería, sabía que necesitaría distraerla antes de preguntar, necesitaba desarmarla. Entonces mandé un mensaje, tal vez me respondiera y pudiéramos conversar un poco y yo pudiera saber si estaba mejor que hoy cuando se fue.
Lo que no esperaba era que me dijera que me necesitaba y habría dado saltos de alegría si aquello no hubiera sonado como un pedido de socorro y no me hubiera dejado totalmente preocupado, mucho más de lo que ya estaba. Salí corriendo del bar y manejé lo más rápido posible hasta su casa. Pero no estaba preparado para verla de esa manera, llorando, con el rostro bañado en lágrimas, con un sufrimiento evidente, pareciendo totalmente desamparada y asustada. La tomé y la sostuve, la apreté contra mi cuerpo, como si pudiera impedirle hundirse en esa tristeza, pero lloró más y sollozó, sollozos que parecían expresar mucho dolor.
Se aferró a mí como nunca lo había hecho antes y hundió el rostro en mi cuello mientras lloraba. Me senté en el sofá con ella en mi regazo y esperé que llorara todo lo que quisiera llorar, pasando las manos por su espalda, dando besos cariñosos en su cabeza, diciéndole que estaba con ella y la cuidaría.
Y mientras lloraba miré alrededor y vi un vestido horrible tirado en el suelo, más adelante una chaquetita extraña y más adelante un par de zapatillas negras. Esa ropa no tenía el menor sentido ahí, pero Melissa ya me había contado sobre cómo se vestía Hana cuando se conocieron y sobre cómo el exnovio tuvo influencia en eso, entonces esa ropa podría ser de antes de Melissa, pero ¿dónde había ido con eso?
—Tranquila, mi amor, estoy contigo. —Susurré otra vez cuando paró de llorar después de lo que pareció un largo tiempo y muchas lágrimas para ella.
—Dejaste tu trabajo. —Susurró.
—Me necesitabas, me llamaste, vine. Estoy aquí contigo, por el tiempo que necesites, por el tiempo que quieras. —Hablé bajo en su oído.
—No puedes ser como él. Ella está equivocada. Eres diferente. —Empezó a hablar de un modo que no comprendía, no sabía de quién estaba hablando.
—¿Quieres contarme? —Pregunté y pareció pensar por un momento y después, por primera vez desde que la tomé, quitó la cabeza de mi hombro y me miró.
—No puedes ser como Federico. Por favor, no lo seas. —Habló con un hilo de voz, pero mi atención fue totalmente dominada por la marca que vi en su rostro.
—No soy como tu ex, ¡no lo soy! Y él está preso. Entonces dime, mi amor, ¿quién fue el hijo de puta que se atrevió a tocarte, quién dejó esa marca en tu rostro, Hana? —Me estaba esforzando por mantener la calma, pero solo pensaba en tener una conversación con quien quiera que se hubiera atrevido a lastimarla de esa forma.
Puso la mano justamente sobre la marca roja en su rostro. Había sido agredida de nuevo y esto parecía el infierno de un círculo vicioso al que yo pondría fin, fuera como fuera. Quería saber dónde le dolía, dónde más estaba lastimada, quién había hecho aquello. Pero parecía no querer decir.
—Cuéntame, mi amor, ¿quién te hizo esto? ¿Qué pasó? ¿Me dejas entrar, Hana? ¿Me dejas cuidarte, mostrarte que no necesitas tenerme miedo? —Estaba suplicando para que bajara la guardia, pero tal vez ese ni siquiera fuera el momento, justo después de que hubiera sido agredida de nuevo.
Y mientras me miraba indecisa si debería hablar o no sonó el timbre y se sobresaltó del susto. La sostuve y respiré profundo, la miré a los ojos.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....