"Hana"
Después del espectaculito que le hice a mi psicópata me estaba sintiendo poderosa, porque él estaba aún más lleno de conversación para conmigo, y no me ahorró elogios y peticiones para que lo hiciera de nuevo. Creo que necesitaba darle una llamadita a Adele e invitarla a un café, porque ella tenía unas ideas que eran garantía de éxito, así como la diosa maestra Melissa, que solo tenía ideas buenas, pero como estaba embarazada no quería estar molestando, necesitaba disfrutar el embarazo en paz.
—Hana, ¿qué te parece si nos vamos a casa más temprano hoy? —Fernando salió de su oficina todo animado.
—¿Y a qué se debe toda esa bondad, jefe? —Lo miré fijamente con una sonrisita, sabiendo bien por qué quería irse a casa más temprano.
—¡Porque eres una asistente muy competente y mi agenda está vacía! —Me sonrió, con ese aire de satisfacción.
—¡Realmente soy muy buena! Y si quieres liberarme dos horas antes, quién soy yo para quejarme. —Le di una gran sonrisa.
—¡Entonces nos vemos mañana! Rubens, eso significa que tú también te vas más temprano a casa. —Fernando le sonrió a Rubens y le ofreció un apretón de manos.
—¡Me está encantando este trabajo! —Rubens le sonrió a Fernando, que salió cantando por el pasillo.
—Brutote, solo voy a apagar la computadora. ¿Me dejas en casa de mi psicópata? —Miré a Rubens que tenía esa cara de quien iba a hacer una broma.
—¡Como si necesitara decir adónde vas! —Se rió. —¡Creo que mi jefe necesita agradecer a tu jefe también!
—Es como dicen, ¿verdad, brutote?, uno hasta da dinero, ¡pero no debe dar libertad! —Bromeé y se carcajeó.
Después de que apagué mi computadora y organicé todo, salimos del hospital rumbo a casa de Rafael, le haría una sorpresa. Parecía tan cansado esta mañana cuando hablamos, hasta me preocupé un poco y ni mandé mensaje para no despertarlo. Pero ahora iba a aparecer por ahí y ofrecer un masaje relajante.
—Brutote, puedes irte a casa. —Le dije cuando Rubens estaba estacionándose frente al edificio de Rafael.
—No, pequeña, solo me despego de ti cuando el jefe se pegue. —Me miró serio, Rubens se tomaba su trabajo muy en serio, aunque fuera lleno de bromitas.
—Rubens, voy a entrar al edificio y voy directo al apartamento de Rafael, es lógico que me voy a pegar a él tan pronto como abra la puerta, pero si subes, no voy a poder hacer lo que estoy pensando. —Miré a Rubens fijamente y él me miró de vuelta como si estuviera pensando si estorbaría o no lo que iba a hacer con su jefe.
—¿Ya te dio la llave? —Me preguntó.
—Todavía no, anduvimos medio ocupados los últimos días y se le olvidó, se me olvidó... —Comenté y Rubens se rió.
—¿Ocupados? ¡Esa está buena! Mira, pequeña, voy a subir contigo, qué tal que el jefe salió, no te voy a dejar sola. —Habló todo serio y pensé por un momento.
—Podemos preguntar al portero, si está en casa no necesitas subir. —Sugerí y frunció las cejas.
—¿Pero qué prisa es esa de deshacerte de mí? —Rubens preguntó confundido.
—Ay, Rubens... es que si subes no voy a tener valor de saltar al regazo de Rafael como pretendo hacer y él no me va a... —¿Cómo le diría a Rubens que quería mucho que me cogiera detrás de la puerta y si él subía echaría a perder mis planes?
—Ya, no necesitas decir el resto, ya me imagino muchas cosas que no necesito ver. —Rubens se dio por vencido con una carcajada estruendosa. —Entonces le preguntamos al portero.
Salimos del carro y entramos al edificio, el portero, muy simpático como siempre, confirmó que Rafael estaba en casa y subí. Rubens aún insistió en dejarme dentro del elevador.
—Si necesitas, pequeña, solo me llamas, ¡ya sabes! —Me miró fijamente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....