"Rafael"
Estaba sentado mientras Rubens se movía por la pequeña cocina, que parecía aún más pequeña con él ahí. Yo era grande, pero Rubens realmente era un brutote, como decía Hana. Le expliqué la situación y el motivo de que Hana estuviera molesta.
—Jefe, tranquilo, la pequeña va a entender. Fue bueno que la señorita viniera a explicar. —Comentó y puso una taza de café frente a mí. —Tómate eso, tienes una cara pésima.
—Ojalá entienda, pero se está tardando. ¿No crees que se está tardando? —Pregunté inquieto.
—Es así, jefe, ¡tómate el café! —Rubens señaló la taza frente a mí.
—¡Mmm, qué rico olor a café! —Rubia entró a la cocina y puso la mano en mi hombro. —Ve. Hice lo que pude. —Su expresión no era muy alentadora. Pero me levanté rápido.
—Jefe, ¡el café! Aquí, llévale, hazle un cariñito. Le gusta el café. —Rubens me entregó otra taza y salí corriendo hacia la sala.
Puse la taza de café sobre la mesita frente a Hana. Estaba encorvada, con los codos apoyados en las rodillas y las manos en la barbilla, echó un vistazo al café y después me miró.
—¡Siéntate, psicópata! —Señaló el sofá.
Me quedé esperanzado solo porque me llamó psicópata, era su manera cariñosa de llamarme, si me fuera a mandar a volar, me habría llamado por mi nombre. Pero no me senté, me arrodillé frente a ella.
—Mi loca, presta atención, ¿de verdad crees que sería capaz de traicionarte? ¡Jamás haría eso! —Pasé la mano por su cabello. —¿Confías en mí?
—Sabes que es difícil para mí. —Levantó los ojos hacia mí.
—Lo sé, ¡pero no te traicioné! Iba a llamarte y contarte, pero estaba tan cansado y pensé que contarte en persona sería mejor. —Expliqué.
—¿Tienes idea de lo embarazoso que fue ser recibida por otra mujer en tu apartamento? —Habló con una pizca de tristeza en la voz y quería golpearme la cabeza contra la pared por haber sido tan idiota y no haberle llamado antes de dormir.
—Me imagino. ¡Perdóname! ¡Me salgo de casa! Puedo vivir en el bar el tiempo que Raissa y Rubia necesiten un lugar donde quedarse. O puedo rentar otro apartamento. ¡Listo! Me salgo de casa. —Pensé rápido en una forma de darle lo que necesitaba para confiar en mí y me miró como si fuera un idiota.
—¿En serio, Rafael? Encuentro a una mujer en tu casa, descubro que en realidad son dos, me dices que te vas a salir de casa para dejarlas ahí y en lugar de decir que te vienes a quedar conmigo me dices que te vas a quedar en el bar? ¿Eso es en serio? —Me preguntó indignada y comencé a reír.
—¿Puedo venirme a quedar contigo el tiempo que sea? —Pregunté con una sonrisa muy grande.
—¡Psicópata idiota! ¡Es lo obvio, ¿no?! Vives diciendo que eres mi novio, ¡pues! Si eres mi novio y necesitas un lugar donde quedarte, el primer lugar en que piensas es mi casa ¡y no el bar! ¡Tonto! —Me miró enojada.
—¡Mi loca linda! —Tenía una sonrisa enorme en la cara y comencé a darle besitos.
—¡Ey! ¡Para! ¿Te ríes por qué? —Trató de alejarse, pero la sostuve.
—¡Porque finalmente admitiste que eres mi novia! —No podía controlar mi sonrisa, estaba muy feliz.
—¡No admití nada! —Trató de ponerse seria, pero la jalé hacia mí.
—¡Sí admitiste! ¡Eres mi novia, mi loca! —La besé y trató de resistir, pero no pudo, al segundo siguiente estaba en el suelo conmigo, sentada en mi regazo. —Estoy loco por ti, Hana, ¡perdóname!
—¡Ya te perdoné, idiota! —Se volteó y tomó las tazas de café de la mesita, entregándome una. —Pero deberías haberme llamado.
—Lo sé, es que tenía sueño, estaba cansado, con la cabeza llena y no estaba pensando bien. Pensé que tendría tiempo de dormir un poco antes de hablar contigo. —Expliqué. —Mira, mi loca, Raissa y Rubia son mis amigas desde hace mucho tiempo, Raissa es la madre de mi hija, no puedo darles la espalda. Y Giovana, Dios, ¡ni reconozco a mi hija!
—Rubia me explicó más o menos. Es simpática. —Habló y me gustó que se hubieran entendido, eso facilitaría mucho mi vida.
—Sí, Rub es buena persona. —Miré a Hana, estaba a punto de pedirle algo muy difícil. —Mi amor, voy a estar más atento, pero necesito tu ayuda. Las cosas con Giovana no están bien y te necesito, aun sabiendo que Giovana puede actuar mal contigo para lastimarme. Pero necesito cuidarla, ponerla en el camino correcto. Y también te necesito a ti.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....