"Giovana"
Me tiré en la cama, irritada, con mucha rabia. ¿Por qué nadie lograba entenderme? ¿Por qué mi madre tenía que arruinar mi vida? ¿Y qué le dio a mi padre para tratarme como una prisionera? Lo peor es que ni tenía cómo llamar a mi abuela, porque estaba segura de que cuando supiera lo que me estaban haciendo vendría a salvarme.
Y ni tenía cómo mandarle un mensaje, debía estar preocupado por mí, no fui a nuestro encuentro. Todo culpa de mi madre que armó ese escándalo y mandó a la policía a casa de Aisling, mi amiga de verdad, la única persona que me entendía en el mundo, no, la única no, porque él también me entendía y me amaba.
¿Por qué mis padres no lograban entender eso? ¿Por qué querían hacerme sufrir? Pero John dijo que eso iba a pasar, me dijo que teníamos que escaparnos porque mis padres nos separarían si se enteraban. Pero mi madre se enteró. ¿Y cómo se enteró? ¡Invadiendo mi privacidad! Metiéndose en mis cosas y no tenía ningún derecho de hacer eso.
Pero era así, me odiaba, fui una carga para ella. Mi abuela me dijo tantas veces que mi madre no quería ser madre, quería vivir libre y sin responsabilidades. Mi abuela siempre tuvo razón. Y mi padre era un idiota, siempre cayendo en las tonterías de mi madre. ¡No sé para qué me tuvieron! Tenía que encontrar una manera de hablar con mi abuela y con John, me iban a sacar de aquí.
—¿Giovana? —Escuché la voz en la puerta del cuarto llamándome y me volteé a mirar. —¡Hola, niña! —Rubens, jefe de seguridad del bar estaba ahí, mirándome con una gran sonrisa. Era uno más para vigilarme.
—¡Sal de aquí! —Respondí y me volteé otra vez hacia la pared.
—¡Órale! ¿Chupaste limón? —Habló de manera burlona que solo me irritó más, pero lo ignoré. —Sí, el caso es serio. Niña...
—¡NO SOY NIÑA! ¡DEJEN DE TRATARME ASÍ, COMO UNA ESCUINCLA! ¡VIEJOS IDIOTAS! —Grité y me volteé hacia él otra vez, me miraba impasible. ¿Cómo nadie me escuchaba? ¡Estaba gritando y no me querían escuchar!
—Mira, Giovana, yo no soy tu padre. Y no me gusta que me griten. Por lo tanto, en este momento no me gustas mucho. Pero, trabajo para tu padre y me gusta bastante y solo por eso no te voy a decir lo mimada, malagradecida, mal educada, egoísta, ridícula que estás siendo... déjame ver si se me olvida algo... ah, sí, ¡y también infantil! Ah, pero eso sí eres, después de todo aún eres una NI-ÑI-TA.
—Tú... —Iba a decirle unas verdades, pero me miró de manera intimidante. No dio ni un paso hacia mi cuarto, pero me miró a los ojos, con cara seria y entendí por qué era el jefe de seguridad. Pensé que era mejor callarme, porque no estaba para bromas.
—Es hora de cenar. Y ni pienses en hacer travesuras. —Avisó y salí del cuarto bufando, dejando bien clara mi rabia.
—Anderson, ¡qué castigo te está dando el jefe, ¿eh?! —Rubens comentó con el otro idiota. ¿Cómo mi padre me sometía a esto? Dos idiotas riéndose de mí, dos don nadies, dos empleados cualquiera.
Fui directo a la mesa y me senté. Podían mantenerme como prisionera, pero haría de sus vidas un infierno e iba a empezar ahora. Tenía mucha rabia de todo, de todos, y lo iban a ver, se iban a arrepentir de haberme alejado de John y de Aisling.
Pero mi rabia solo aumentó cuando vi a esa mujercita ahí otra vez. ¿Qué le había pasado a mi padre? ¿Perdió completamente el juicio?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....