Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 1237

"Hana"

¡Me estaba sintiendo increíble! Cuando nadie pensó que era posible, fui allá y domé a la fierecilla. Aunque no debería celebrar tan pronto, qué tal que estuviera armando algo. Pero no pensaría así, porque el día parecía estar sonriéndome, pues a la hora del almuerzo Fernando se detuvo frente a mi escritorio con una buena noticia.

—Hana, voy a almorzar con mi esposa hermosa y voy a pasar el resto del día fuera del hospital, puedes tomarte la tarde libre.

—¿Esto es broma, Fernando? —pregunté y rio.

—No, Hana, es en serio, esto porque eres muy competente y mantienes el trabajo en orden. Puedes irte. Solo deja el celular encendido, en caso de que aparezca alguna emergencia te llamo —me respondió Fernando con una sonrisa.

—Eres el mejor jefe del mundo, ¿sabías? —dije y rio más.

—¡Lo sé! Aprovecha, porque cuando mis bebés nazcan necesitaré que trabajes más —me recordó, ya habíamos hablado de eso y no tenía ningún problema en abrazar las responsabilidades que me daría.

—Cuentas conmigo, Fernando. Tú y Mel —sonreí y se fue—. Brutote, sonríe, ganamos una tarde entera libre y adivina ¿con quién vamos a pasar?

—Ah, pequeña, ¡adoro a tu jefe! —sonrió Rubens y nos apresuramos en salir del hospital.

Pasamos por la tienda de dulces y compré un montón de las paletas de colores que Giovana pidió. Después fuimos al apartamento de Rafael y cuando Rubia abrió la puerta escuché el suspiro de Rubens detrás de mí, lo que me hizo reír. La saludé rápidamente y fui directo hasta la cocina a ver a mi psicogalán.

—Adivina quién ganó la tarde libre —lo abracé por detrás, estaba de frente a la estufa y sostuvo mis manos en su pecho.

—¡Mi loca hermosa! ¡Adoro a tu jefe! —bromeó y se volteó para besarme.

—¡Mi jefe tiene una legión de fans! —reí—. Ya te estaba extrañando, ¿lo crees? Tal vez podamos ir allá a mi apartamento más temprano. Ya sabes cómo es, hasta las diez de la noche el administrador no puede multarme.

—¡Tu loca cachonda! ¡Ya estás loca por usar mi cuerpecito! —bromeó y bajó la voz para hablar en mi oído—. Voy a adorar cogerte de nuevo en el balcón de tu cuarto.

—¡Yo soy la cachonda! —comencé a reír—. ¿Puedo ver a la fierecilla?

—Tengo curiosidad por saber qué quiere contigo —comentó.

—Yo también, pero te vas a quedar calladito aquí y terminar nuestro almuerzo, después te cuento todo —avisé.

—Ya veo, plática de chicas —me miró con esa sonrisa—. Bueno, conoces el camino.

Tomé la bolsa con las paletas y fui hacia el cuarto de Giovana. Había puesto la silla frente a la puerta y estaba conversando con Anderson, que había puesto el sillón de frente a ella. Los dos estaban hablando sobre el libro que le di y me pareció muy lindo.

—¡Llegó Hana! —dio un salto de la silla y Anderson se levantó y jaló el sillón, dándome paso.

—¡Hola, Anderson! El jefe dijo que puedo entrar —lo saludé y me retribuyó con una sonrisa.

—Nuestra primera dama puede todo —respondió todo tierno.

—¿Primera dama? —Giovana lo miró intrigada.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)