Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 260

"Samantha"

¡Estoy destrozada! Pasé la noche llorando en el regazo de Manu. Necesité un buen maquillaje y mucho colirio para disimular mis ojeras y mis ojos enrojecidos. Esperaba cualquier cosa de Heitor, menos que me traicionara así. Ver a esa mujer semidesnuda en su apartamento fue un golpe certero y fatal para mí. Ahora me sentía la peor mujer del mundo.

Llegué a la oficina y vi a Catarina tan triste, no podría hablar con ella ahora. Entonces fui hasta la cocina y encontré a Margarida.

— Sam, ¡buenos días! —Margarida me saludó con su manera efusiva y le devolví una sonrisa débil—. ¿Qué está pasando, niña?

— Nada, Margaridinha, solo fue una mala noche —respondí intentando convencerla.

— No lo creo, ¿seguro que Heitor no hizo alguna de las suyas? —Margarida me pregunta desconfiada.

— ¿Por qué dices eso? —la miré sin entender.

— Porque tienes la misma carita de desconsuelo que Catarina —Margarida es astuta.

— Margaridinha, él me hizo una de las grandes, pero por favor, no le cuentes a nadie. Las cosas por aquí ya están bastante tensas, Cat y Alessandro están pasando por días muy difíciles —le supliqué.

— Hija, no voy a contar nada. Pero deberías hacerlo, son tus amigos —Margarida me abrazó con cariño—. ¿Quieres un tecito para estar más tranquila?

— ¡Ay, sí quiero! Pero no puedo desmayarme como hiciste con Cat —dije entre lágrimas.

— No, mi linda, solo va a quitar un poco de esa angustia que estás sintiendo —Margarida preparó mi té. Estaba segura de que ella preparaba pociones mágicas, pues siempre tenían el efecto que ella decía.

Después de tomar el té que Margarida me dio, volví a mi escritorio. No tardé mucho en sentirme un poco mejor, pude trabajar y apoyar a Catarina sin que nadie notara cómo me sentía. Pero a la hora del almuerzo recibí una visita inesperada.

— ¡Tía hermosa! —Enzo habló apenas salió del ascensor y vino hacia mí.

— ¡Sobrino adorable! ¿Qué andas haciendo por aquí? —pregunté dándole un abrazo a aquel chico al que ya me había encariñado tanto.

— ¡Vine a invitar a una hermosa mujer a tomar un café! —Enzo habló muy seguro de sí mismo.

— Pero mira nada más, ¡ya está aprendiendo del tío! —Patricio dijo saliendo por la puerta.

— Yo no soy un idiota como mi tío —me di cuenta de que Enzo sabía algo. Hice un gesto con la cabeza y él afortunadamente entendió que no debía hablar—. ¿Y tú, tío Patricio, cómo estás?

— Muy bien, muchacho —Patricio saludó a Enzo cariñosamente—. Entonces, ¿puedo unirme a ustedes para ese café?

Enzo me miró y luego le habló a Patricio como un adulto:

— Disculpa, tío, pero no estoy interesado en compartir la atención de esta preciosura con nadie.

— ¡Mira qué chico atrevido! —Patricio me hizo reír.

— Patricio —Alessandro salió de su oficina—. Ah, pero mira nada más, ¡el mini Heitor está entre nosotros hoy!

— ¡No me compares con ese idiota! —Enzo estaba irritado con su tío y era obvio—. ¿Cómo estás, tío Alessandro?

— Estoy arrastrándome en el lodo, Enzo. ¿Y tú? ¿Acaso peleaste con tu tío? —Alessandro notó que algo andaba mal.

— Algo así... —Enzo se limitó a responder—. Por eso vine a pedir ayuda a mi hermosa tía, y si no les importa voy a llevarla a tomar un café.

— ¿Y no quieres nuestra ayuda también? —Patricio insistió.

— ¡Hoy no! ¡Prefiero la compañía de esta preciosura! —Enzo bromeó.

— ¡Pero qué atrevido! —Alessandro sonrió—. Buen café para ustedes.

Salí con Enzo a tomar un café y fue genial, él siempre me hace reír. Pero quería saber qué estaba pasando. Me contó que su madre está enojada con Heitor, pues encontró a la tal Isabella y ésta dijo que estaba saliendo con Heitor. Yo no sabía qué responder, así que simplemente dije que Heitor y yo ya no estábamos juntos. Pero, como todo adolescente, Enzo no se dio por vencido.

— Tía, cuéntame, ¡confía en mí!

— Ay, Enzo... tu tío comenzó a evitarme, no atendía, no llamaba, solo un mensaje de vez en cuando diciendo que estaba ocupado. Entonces descubrí una mentira suya, aquel día que me llamaste, él dijo que estaba en el centro comercial contigo, pero era mentira. Entonces fui a su casa de sorpresa y estaba con esa Isabella.

— ¿Estaba cómo, tía? Ella vive persiguiendo a mi tío...

— Ella solo llevaba puesta la camisa de él, Enzo —interrumpí al chico y lo dije de una vez.

— ¡Pero qué gran hijo de puta! —Enzo maldijo.

— ¡Cuida tu lenguaje, chico! —le advertí y él sonrió.

— Tía, ¿cómo estás?

PAREJA 2 - Capítulo 44: ¿Flores de quién? 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)