"Samantha"
Vi a Heitor salir de la cama y recoger el teléfono del suelo e intentar hablar, pero la llamada ya había terminado. Vino hasta mí y me abrazó.
—Sami, ¿qué escuchaste? —preguntó Heitor suavemente.
—É-él, él se rio —estaba temblorosa y llorando.
—¿Quién, Sami? ¿Sabes quién era?
—Era R-Rómulo —lo miré sintiendo el pánico apretar mi garganta.
—Sami, ¿qué dijo? —noté la preocupación en la voz de Heitor.
—Nada. Fue como siempre, la respiración, pero después se rio y conozco su risa. Es Rómulo, Heitor.
—Cálmate. Voy a apagar tu celular. Mañana le avisaré de esto a Flavio. Sami, creo que deberíamos cambiar tu número.
—Sí, tienes razón, es mejor —estuve de acuerdo, pues no quería ni siquiera escuchar a Rómulo nunca más.
—Perfecto, mañana temprano resuelvo esto. Ahora, voy a acostarte y prepararte un té.
Heitor me puso en la cama, me cubrió y me dio un beso en la frente. Cuando regresó a la habitación traía una bandeja con té y galletas de mantequilla y venía acompañado de Canela que se acercó a la cama tocándome con el hocico y haciéndome reír.
—¡Así me gusta, sonriendo! —comentó Heitor y colocó la bandeja a mi lado, extendiéndome la taza enseguida.
Después de tomar el té y comer unas galletitas, me acosté de lado y Heitor se acomodó detrás de mí, jalándome hacia sus brazos, donde dormí segura y protegida toda la noche.
Al día siguiente, Heitor mandó entregarme un celular nuevo en la oficina, ya estaba configurado y activo. Respiré aliviada por haberme librado de las llamadas que ahora sabía eran de Rómulo. Pero lo que me molestaba era no saber cómo había conseguido mi número.
A media tarde, Manu apareció con alfajores, lo que ya se estaba volviendo un hábito, una vez por semana traía alfajores para nuestro café de la tarde y nosotras dos nos deleitábamos y conversábamos un poco.
—Estoy reuniendo valor —me miró y con expresión desanimada preguntó—. Sami, ¿crees que Vini aceptaría alquilarme un cuarto en el apartamento?
—¿Por qué preguntas eso, Manu?
—Porque creo que Flavio quiere terminar conmigo y está incómodo porque vivo con él y piensa que no tengo adónde ir. Realmente todavía no tengo, pero puedo arreglármelas.
—¡No seas tonta, Manu! Tienes adónde ir. Puedes ir a mi casa cuando quieras, claro que Vini te recibiría con los brazos abiertos, pero me tienes a mí. Solo que no creo que Flavio quiera terminar contigo, la forma en que está contigo no es de quien quiere terminar.
—No sé, Sami. Está extraño. Sale mucho a horas raras. No sé.
—Manu, es policía, un comisario, su trabajo es muy estresante, tal vez solo tenga un caso difícil que está tardando más de lo normal en resolver.
—Sí, puede ser...
Manu tenía los ojos húmedos. Se había lanzado de cabeza a esta relación, estaba completamente enamorada de Flavio y sufriría mucho si él terminara con ella. Pero yo no creía que ese fuera el caso, a Flavio le gustaba ella, ¿no? Al menos, lo dejaba claro todo el tiempo. Pero yo estaba atenta, pendiente de lo que mi amiga necesitara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....