"Manuela"
Llegué a la oficina hoy igual que mi antiguo jefe, ¡cantando! Tomé un café en la cocineta y me senté en mi escritorio lista para dominar el mundo. Estaba tan feliz como nunca antes había estado.
— ¿Así que el Delegado Moreno está haciendo cantar a la dulce Manuela? —Levanté los ojos y vi a Patricio sonriéndome—. ¿Es tan bueno así, Manu? —Patricio se divertía con mi estado de ánimo.
— Eh, Patricio, muriéndote por un chisme, ¿eh? —Rick se estaba riendo de su propio jefe.
— No es chisme, Rick, necesitamos información sobre Flavio ya que sacarle algo a él es imposible, solo eso —Patricio intentó justificarse.
— Patricio, admítelo de una vez, eres un chismoso —Rick no perdió la oportunidad de molestar a Patricio.
— No soy chismoso Rick, soy historiador de la vida ajena —Fue imposible no reírme de Patricio.
— Pat, solo porque me caes bien te voy a contar —Patricio se animó cuando dije esto y se sentó sobre mi escritorio.
— Habla, Manuela, abre tu corazoncito para mí. ¡Cuéntame todo! —Patricio era terriblemente curioso.
— El delegado es así de bueno ¡y mucho más! —dije en tono de confesión—. Listo, ahora ve a trabajar para pagarme el sueldo. No vas a sacarme nada más.
— Vaya, Manu, eso debilita la amistad, yo pensando que me ibas a dar detalles —Patricio puso cara de triste. Era un dramático—. Te perdono solo porque me caes bien. Qué bueno que tú y Flavio se estén llevando bien, es un buen tipo —Patricio me guiñó un ojo y esbozó una sonrisa dirigiéndose a su oficina, seguido por Rick.
Mi grandote era realmente un tipo increíble y yo estaba más que feliz con él. Pero, como todo lo bueno dura poco, mi celular sonó y era mi madre, seguramente con alguna queja, siempre era así.
— Hola, mamá. ¿Todo bien? —contesté con calma.
— ¡Puedes empezar a explicarte, Manuela! ¿Por qué tocaste el dinero que tu abuelo te dejó? ¿Y encima para comprar un auto? —mi madre gritaba del otro lado de la línea enfurecida.
— Porque estoy estudiando de noche y será más seguro tener un auto para movilizarme que andar vagando por la calle de noche —respondí tranquila, segura de que me entendería—. Pero ¿cómo sabes que compré un auto?
— ¿Y acaso sabes conducir, Manuela? —mi madre parecía estar en la santa inquisición.
— Sí, mamá. Saqué la licencia de conducir después de venir a vivir aquí. ¿Puedes responder la pregunta que te hice? —ya estaba casi perdiendo la calma.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....