Entrar Via

Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 589

"Flavio"

En veinte minutos Sabrina entró radiante a la sala de visitas de la casa de sus padres. Parecía haber bebido un poco demás, apestaba a cigarrillo y usaba un vestido morado muy corto y un maquillaje demasiado pesado.

—Mira, mi maridito se acordó de mí —dijo con voz animada y me levanté.

—¡No soy tu marido! Fui, así como fui un imbécil que creyó en ti. Me hiciste idiota, Sabrina, mentiste, me engañaste, me traicionaste. Solo quería saber por qué, ¿por qué me diste lo peor de ti cuando yo siempre te di lo mejor de mí? —realmente sentía un sabor amargo en la boca, el sabor de la decepción, porque por más que ya no significara nada para mí, formó parte de mi vida.

—¿De qué estás hablando, Flavio? ¿No me digas que es sobre los papeles del divorcio otra vez? —Sabrina se sentó frente a mí y me miró al cruzar las piernas.

—También. Pero estoy hablando de los abortos, Sabrina. Fueron cuatro, pero solo quiero saber de los tres que te hiciste cuando estábamos casados.

—¿Cuatro? —su papá se puso de pie a mi lado.

—Ah, sí, el primero aún era menor de edad y fue su esposa quien la llevó a hacérselo en una clínica clandestina.

—¿Sabrina? —su papá estaba impactado.

—Dime, Sabrina, ¿los hijos eran míos o de Guilherme? —exigí saber.

—¿De qué estás hablando, Flavio? —trató de hacerse la desentendida.

—Estoy hablando de tu aventurita sórdida con Guilherme Pontes desde que estaba casada conmigo. Y no lo niegues, porque tengo prueba de todo. Fotos, videos, testigos y exámenes de los abortos.

—¡Basta, Flavio! ¡Sal de mi casa! —Sabrina se dio cuenta de que no estaba jugando.

—¡No! Primero me vas a explicar todo clarito, porque me merezco una explicación, Sabrina. No, mejor dicho, no me merezco una explicación, me merezco la verdad. Dime, Sabrina, ¿qué lleva a una mujer casada a traicionar al marido? ¿Qué lleva a una mujer casada a abortar tres embarazos? ¿Qué lleva a una mujer a mentir, manipular y engañar a un hombre que fue honesto y sincero con ella?

—¡NO ME HABLES ASÍ! ¡ESTÁS EN MI CASA! —volvió a gritar—. Pero ¿sabes qué es lo más gracioso, Flavio? Es que ahora, yo ya no soy la esposa conveniente. Me convertí en la amante perfecta. Porque Guilherme se va a casar con tu hermanita, sí, esa latosa de Lisandra, porque ella es la esposita perfecta. Y yo voy a seguir siendo la amante. ¡Pero sabes que hasta me da pena de ella! Sí, me da pena, porque Guilherme la va a destrozar, la va a hacer sufrir mucho y todo con el apoyo de esa loca de su mamá.

—Quédate tranquila, Sabrina, porque Guilherme no le va a poner ni un dedo a mi hermana. ¡Es todo tuyo! Sabes, llegué aquí enojado contigo por haberme mentido, por haberme traicionado, por haberme engañado tantas veces. Pero después de escuchar todo este horror, voy a salir de aquí sintiendo pena por ti, Sabrina. Siento pena porque nunca fuiste y nunca vas a ser feliz, siento pena porque todas tus acciones te van a cobrar un precio y un precio muy alto. Siento pena porque eres incapaz de sentir amor y de permitirte ser amada. Eres como un terreno árido, donde nada crece, nada florece, nada se ve bonito.

Miré a su mamá encogida en el sofá, seguramente esa tendría mucho que explicarle al marido, me di cuenta de que Sabrina era su viva imagen, dos mujeres sin nada que ofrecer a nadie. Le hice una seña con la cabeza a Teles y me volteé para salir, pero antes de dejar esa casa miré una vez más a Sabrina.

—Adiós, Sabrina. ¡Ahora vas a ajustar cuentas con la justicia! —me volteé para salir y aún escuché su último grito.

—¡TÚ Y TU MIERDA DE JUSTICIA! ¡VETE AL INFIERNO, FLAVIO! —Sabrina gritó y tiró un objeto que escuché hacerse pedazos en el suelo.

Simplemente salí de ahí con la sensación de haber finalmente puesto punto final a esa historia.

Mi problema ahora es que no había más vuelo de regreso a Porto Paraíso a esa hora y se me había olvidado, entonces fui a casa de mi hermano. Además de no querer volver a mi apartamento, que aún mantenía ahí, también necesitaba pedirle a mi hermano que se deshiciera de él por mí. También le llamaría a Manu para explicarle dónde estaba y que solo volvería al día siguiente. Solo podía esperar que mi chiquita entendiera que necesitaba pasar esta página que fue mi historia con Sabrina.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)