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La amada Luna del Alfa sin corazón romance Capítulo 379

Me detuve y me giré para mirarlo.

—Lo mucho que he crecido —repetí. No lograba decidir si estaba siendo genuino o condescendiente, pero mi instinto se inclinaba hacia lo segundo.

Gideon asintió.

—Cuando estabas... quiero decir... Cuando estábamos... —su voz se apagó y se frotó la nuca—. En ese entonces, no parecías tener mucho interés en los negocios. Ahora, diriges el tuyo propio.

Lo detallé con la mirada por un momento, intentando descifrar lo que en realidad quería decir. ¿Estaba impresionado de verdad o intentaba insinuar que una parte de él extrañaba cómo era yo antes? ¿De cuando era su Luna dócil y de modales suaves, cuyo propósito principal en la vida era aparearse y tener cachorros?

Mi loba gruñó despacio ante ese pensamiento.

—Él no es así —dijo ella—. Lo sabes.

Apreté la mandíbula mientras la imagen de la otra noche en el bar se filtraba de regreso en mi mente. Una figura alta y oscura, unos brazos fuertes. El rostro preocupado de Gideon.

Suspiré, dándome cuenta de que mi loba tenía razón. Me estaba poniendo a la defensiva.

—Gracias —dije—. Pero han pasado diez años. Los lobos cambian.

Dejé que esa última afirmación quedara flotando entre nosotros, esperando que captara la indirecta; no solo hablaba de negocios. Hablaba de nosotros.

Pareció entenderlo, a juzgar por la forma en que sus ojos se oscurecieron un poco.

Justo en ese momento, Fiona se acercó a Gideon, tomándolo del brazo de esa manera que hacía que él se tensara. Lo noté, pero una vez más, lo dejé de lado. Cada quien con su asunto.

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