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La Cenicienta Guerrera romance Capítulo 1022

Al oír la voz de Ximena, Abril levantó la vista de inmediato.

Vio que tanto el rector como Alan habían llegado.

El rostro de Abril, que ya estaba pálido, perdió el último rastro de color.

«¿Qué hago?».

«¿Ahora qué hago?».

Se acabó.

¡Se acabó!

Abril estuvo a punto de desmayarse.

¡Esa estúpida de Ximena no servía más que para arruinarlo todo!

Tatiana, emocionada, dijo:

—¡Ximena, por fin regresas! ¡Y el señor Gómez también está aquí! Señor Gómez, hoy tiene que hacer justicia por la señorita Solano.

Al ver a Alan y al rector, Selena y Minerva se pusieron algo nerviosas.

Aunque ninguna de las tres le había robado nada a Abril, la familia Gómez era, al fin y al cabo, una de las más poderosas de Río Merinda.

Si…

¿Y si Alan usaba su poder para aplastarlas?

Alan fue directamente hacia Úrsula, le tomó la mano y la examinó de arriba abajo.

—Ami, ¿estás bien? Tu compañera me dijo que alguien te estuvo molestando. ¡Y que también te robaron tu collar! ¿Por qué no me lo dijiste antes?

El rector, de pie junto a Alan, añadió:

—Señorita Solano, no se preocupe. Tenga la certeza de que la Universidad de Villa Regia investigará esto a fondo y le daremos una respuesta que la deje satisfecha.

Al ver esta escena, Abril abrió los ojos de par en par, aterrorizada.

«¿Ami?».

«¿La… señorita Solano?».

«¿A quién le dijo Alan “Ami”?».

«¡¿Y a quién le dijo el rector “señorita Solano”?!».

¿Qué estaba pasando?

¿No era Úrsula una simple don nadie sin clase?

¿Cómo podía ser ella la señorita Solano?

Al principio, a Abril solo le preocupaba que Alan descubriera su falsa identidad.

Pero ahora…

Fue como si la hubieran arrojado a un abismo.

Era aterrador.

Demasiado aterrador.

Si Úrsula era la señorita Solano, ¿entonces qué era ella?

¿Qué había estado haciendo todos estos días?

Si hubiera sabido la verdad, jamás se habría aliado con esa desgraciada de Abril.

Úrsula miró a Alan.

—Hermano, estoy bien, no te preocupes.

Cuando lo llamó «hermano», Minerva y Selena se quedaron de una pieza, con la boca abierta en una ‘o’ perfecta.

En ese instante comprendieron que Úrsula era la verdadera heredera de la familia.

¡Así que no estaba bromeando!

En ese momento, ambas sintieron una gran emoción, como si estuvieran en una película.

Con razón a todo el mundo le gustaban las historias donde los malos reciben su merecido.

¡Había que admitirlo!

Ver cómo le callaban la boca a alguien así era increíblemente satisfactorio.

¡Abril estaba cosechando lo que había sembrado!

La voz de Úrsula continuó:

—La cosa es así: mi compañera Abril no solo se ha hecho pasar por mí, aprovechándose para hacer lo que quiere en el dormitorio, sino que también nos acusó a mí y a mis otras compañeras de robarle su collar. Quería registrar nuestras cosas personales junto con sus dos amigas, así que llamé a la policía. A estas alturas, ya no deben tardar en llegar.

En un principio, Úrsula no quería molestar a Alan con este asunto.

Podía resolverlo perfectamente por su cuenta.

Pero ya que Ximena se había pasado de lista y lo había traído, la verdad es que le ahorraba bastante trabajo.

***

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