Normalmente, si veía a un policía en la calle, se alejaba lo más posible. Pero en ese momento, se obligó a mantener la calma.
¡Clac!
La puerta trasera se abrió de golpe. Antes de que Fiona pudiera reaccionar, unas esposas frías se cerraron en sus muñecas.
—Fiona, ¿verdad? Se le investiga por su presunta relación con un homicidio ocurrido hace veinte años. Por favor, acompáñenos.
¡Fiona!
Al oír ese nombre, el silencio se apoderó del carro. Fiona abrió los ojos como platos, incrédula, y luego protestó:
—¡Oficiales, se equivocan! ¡Yo soy Jana, no Fiona! Fiona es mi hermana, desapareció hace muchos años. ¡Suéltenme!
Josefina intervino de inmediato.
—¡Sí, sí, oficiales, se confunden! Ella es mi tía, se llama Jana.
Miguel, desde el asiento delantero, también reaccionó.
—Oficiales, de verdad se equivocan. Jana es mi madre, y hace muchos años que no vuelve. Aunque mi madre y mi tía se parecen mucho, no son la misma persona.
Un policía sujetaba a Fiona con firmeza.
—Fiona, deje de mentir —dijo con voz autoritaria—. Ya encontramos el cuerpo de Jana en el muro de la casa 103, en la calle 10 del Barrio del Horizonte. Le aconsejo que coopere. Confesar le beneficiará; resistirse solo empeorará las cosas.
¿El cuerpo? ¡Habían encontrado el cuerpo! No, era imposible. Lo había emparedado ella misma. Habían pasado tantos años… ¿cómo lo habían descubierto?
El rostro de Miguel estaba cubierto de un sudor frío.
—¡No, no, no! ¡Imposible! ¡Ella es mi tía! ¿Cómo va a ser mi madre? ¡Mi madre no puede ser una asesina!
—¿Qué hacemos, Josefina? ¿Ahora qué hacemos? ¡La tía no puede ir a la cárcel!
Fiona había sido su sustento económico durante años. Si iba a prisión, ¿qué sería de ellos?
Josefina también se dio cuenta de la gravedad de la situación.
—Tengo un amigo en la policía. No te preocupes, le voy a preguntar cuál es la situación de la tía y si podemos sacarla bajo fianza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Cenicienta Guerrera
Hola , me encanta la novela pero faltan los capitulo desde la 1156 a la 1180...