C81- ¿AMAS A ALGUIEN?
Hazem la llevó por el corredor con una mano en su brazo que no apretaba pero que tampoco soltaba.
No era un guardia.
Era un Al-Rashid, y esa diferencia se notaba en cada detalle: en cómo caminaba, en cómo ocupaba el espacio, en cómo los empleados del hotel se apartaban sin que él dijera una sola palabra. Llevaba la thobe sin bisht, el ghutra perfectamente colocado, y una expresión que no revelaba absolutamente nada.
Yasmine caminó a su lado sin forcejear. No porque no pudiera, sino porque sabía exactamente en qué ciudad estaba y lo que significaba hacer una escena en un pasillo del Four Seasons con un hombre de la familia Al-Rashid sujetándole el brazo.
Pero se detuvieron en el extremo del corredor, lejos de las cámaras principales, lejos de los oídos del personal, entonces Hazem la soltó.
Se giró hacia ella y la miró con esos ojos oscuros que no parpadeaban más de lo necesario.
—Lo que hiciste hoy tiene un nombre en este país, Yasmine. —Lo dijo sin elevar la voz—. Ayudaste a la esposa de un jeque a salir del palacio a escondidas para encontrarse con un hombre extranjero. —Hizo una pausa—. Eso no es un malentendido. Eso es una acusación formal si Zayd decide presentarla.
Yasmine lo miró de frente.
—Fui a visitar a mi amiga. —Lo dijo con una frialdad perfecta—. No hay ningún crimen en eso.
—No finjas que no sabes cómo funciona esto.
—No finjo nada. —Sostuvo su mirada sin moverse—. Digo lo que es.
Hazem la estudió durante un momento. Luego algo en su expresión cambió, apenas, casi imperceptible, pero Yasmine lo vio.
—Tienes dos opciones. —Lo dijo despacio—. La primera es que Zayd presente los cargos y enfrentes lo que viene. O…—hizo otra pausa—. La segunda eres tú misma.
Yasmine frunció el ceño ligeramente y Hazem sostuvo su mirada.
—Casarte conmigo. —Lo dijo sin rodeos—. Es tu única salida.
Yasmine lo miró, lo procesó. Y entonces algo en su cara se asentó en esa expresión suya de cuando había tomado una decisión y nada en el mundo la movería de ella.
—Prefiero enfrentar los cargos. Gracias por la oferta.
Algo en la cara de Hazem se endureció.
Fue rápido, pero estaba ahí.
El rechazo le había llegado a algún lugar que él no tenía intención de mostrar, la miró durante un momento largo.
—Eres la mujer más necia que he conocido en mi vida.
—Y tú el hombre más arrogante. —Yasmine no parpadeó—. Estamos a mano.
Hazem no respondió de inmediato, la estudió un poco más y luego dio un paso hacia ella, lo suficiente para que el espacio entre los dos se redujera.
—¿Estás enamorada, Yasmine?
Ella frunció el ceño.
—Lo veo en tus ojos. No es miedo lo que tienes. Es otra cosa. ¿Amas a alguien? ¿Quién?
Yasmine no respondió.
No dijo que sí.
No dijo que no.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESAFIANTE ESPOSA DEL JEQUE ¡Embarazada por error!