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La Desaparición de la Esposa Hacker romance Capítulo 144

—Amor, perdóname, cuando ayudé a Iván no tenía idea de quién era Rosario —le susurró Mariano a Begoña, incapaz de soportar verla triste. Volvió a abrazarla y, mirando al director, agregó—: Cambie la dedicación del segundo edificio. Ahora será una donación de mi esposa.

—¿Señor Mariano? —El director no pudo ocultar su alegría; al final, para la escuela no significaba ninguna pérdida—. Si cambia el motivo del donativo, entonces Rosario no suma los puntos necesarios y será expulsada. Además, le retiraremos el diploma de graduación como alumna destacada.

Mariano sostuvo la mirada cortante de Begoña y, sin dudarlo, declaró:

—Cámbiele el nombre al edificio también. Que se llame Edificio Josefa.

Josefa. Era el nombre de la hija que tanto extrañaban.

Al oírlo, a Begoña se le apretó el pecho y el estómago le dio vueltas. Sin poder contenerse, se dirigió al baño.

Mariano la siguió sin despegarse, pasándole papel mientras le daba suaves palmadas en la espalda para tranquilizarla.

—Amor, ¿te sientes mal? ¿Quieres que vayamos al hospital a checarte?

Begoña intentó vomitar un buen rato, pero no salió nada. Los ojos oscuros de Mariano se ensombrecieron; conocía bien ese malestar, era igual al que tuvo cuando esperaba a Agustín y a Renata.

—No hace falta, tomar medicina con el estómago vacío me provoca esto —dijo Begoña, buscando una excusa mientras tomaba el papel.

—Entonces acompáñame a desayunar, amor —comentó Mariano sin despegar la mirada de su vientre plano.

—Primero tengo que resolver algo importante —le contestó Begoña, apartando la mano de Mariano que la rodeaba.

...

Begoña llegó a la delegación más cercana.

—Oficial, quiero levantar una denuncia. Alguien robó pertenencias de mi madre.

Mariano la acompañaba, con la expresión serena, como si el asunto no le afectara en lo más mínimo.

—Necesito que me explique con detalle: ¿cuándo, dónde y quién es el sospechoso? —preguntó el policía.

Begoña habló con calma, sin prisa.

—Hace dieciséis años, en Pueblo Salado. La sospechosa se llama Maribel. Aquí tengo su dirección actual. Lo que alcancé a ver son un vestido de seda elegante y un collar de jade, pero seguro se llevó mucho más.

Sacó su celular, entró al sitio web de una casa de subastas de Pueblo Salado y mostró la sección donde estaban archivados los objetos de joyería de Noemí, con fotos y el año en que fueron adquiridos. Señaló uno a uno los que faltaban.

—Todo esto desapareció.

—¿Está segura de que Maribel se los llevó? Sra. Guzmán, esto pasó en Pueblo Salado. Si no tenemos pruebas sólidas, no podemos abrir una investigación solo por su palabra —le respondió el oficial.

—Estoy convencida de que fue ella —afirmó Begoña, y salió de la página para abrir WhatsApp. Buscó las publicaciones de Rosario, donde presumía su vida de lujos.

—Mire, aquí está. En esta foto, Maribel lleva el collar de jade de mi mamá. Si se fija, la cuenta tiene una pequeña inscripción azul idéntica a la del archivo de la subasta.

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