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La Desaparición de la Esposa Hacker romance Capítulo 181

—¡Eso no es cierto! ¡Mi mamá no es una amante!

—¡Fue esa mujer mala la que le quitó a mi papá...!

—Entonces, si esa señora ya se fue y ya no está con tu papá, ¿por qué él no ha ido por ti? —se burló uno de los niños, que junto con los demás nunca soportó que Verónica siempre anduviera presumiendo como si fuera de familia rica y se la pasara molestando a los otros.

—¡Eso no te importa! —gritó Verónica, encendida de coraje.

Los niños recogieron piedras y empezaron a arrojarlas hacia ellos. Verónica, furiosa, tomó una escoba y la agitó en defensa propia.

Comenzaron a corretear y a empujarse entre risas y gritos. Agustín, mientras tanto, se mantuvo al margen, observando la escena con una distancia helada, como si nada de eso tuviera que ver con él. Verónica, al verse superada y atrapada por los otros, volteó desesperada.

—¡Hermano, ven, ayúdame! —le suplicó.

Agustín ni se movió. Solo los miraba con una expresión dura, como si no sintiera nada.

De repente, uno de los niños tomó una piedra y se la lanzó directo a Agustín. El golpe le abrió la frente y la sangre comenzó a deslizarse por su cara. El niño se asustó tanto que todos salieron corriendo.

Agustín se llevó la mano a la cabeza. En otros tiempos, cuando se lastimaba, su madre siempre estaba allí para protegerlo. Ahora solo veía la sangre en su palma y el dolor no estaba en la herida, sino en algún lugar más profundo, en el pecho.

Verónica se acercó corriendo, tomó la mano de Agustín.

—Hermano, ¿por qué no te moviste? ¿Por qué no me ayudaste a pelear?

Agustín apartó su mano de un tirón. Su mirada hacia Verónica era tan cortante que dolía.

—Tú no eres hija de mi mamá.

Sin mirar atrás, se dirigió hacia la enfermería.

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