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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 389

Hospital.

Darío, ya fuera de peligro, había sido trasladado a una habitación privada.

Valeriano salió de la habitación tras recibir una llamada en su celular.

Don Abelardo, al enterarse de la herida de Darío, había llegado a toda prisa y, al ver que el joven estaba estable, por fin pudo respirar tranquilo.

Luego, se dirigió a la familia Soler para compartirles las novedades.

—La «Doctora Serena» de esta noche, efectivamente, era una impostora. Ya le informé de la situación a las autoridades competentes y le están dando máxima prioridad al caso. Estoy seguro de que pronto tendremos resultados concretos. Por favor, mantengan la calma; en cuanto sepa algo, se los comunicaré de inmediato.

Rafael y Marina asintieron, agradecidos.

—Muchas gracias, Don Abelardo.

A Roxana no le sorprendía en lo absoluto que hubieran desenmascarado a la falsa médica, pero mantenía ciertas reservas sobre lo de que habría «resultados pronto».

Al ver que ya era la una de la madrugada, Roxana insistió con paciencia hasta lograr convencer a sus padres de que regresaran a casa a descansar.

Yara, que no había logrado interceptar a Valeriano antes de que desapareciera en el pasillo y veía que sus padres se marchaban, se apresuró a intervenir:

—Creo que mamá está muy alterada. Yo me iré a casa a hacerle compañía. Si le cuesta conciliar el sueño, puedo usar musicoterapia para relajarla y asegurarme de que descanse bien.

Era una señorita de la alta sociedad, ¿qué sentido tenía quedarse a hacer guardia en un hospital de madrugada?

Además, si su objetivo era seducir a Valeriano, tenía que cuidar su cutis y su apariencia al máximo.

Estaba convencida de que su justificación había sonado perfecta y que nadie adivinaría sus verdaderas intenciones.

Por supuesto, Roxana había leído sus intenciones como un libro abierto, pero prefirió guardar silencio.

Una vez que sus padres se marcharon, Roxana se volvió hacia Don Abelardo.

—A ver, Viejito, dime la verdad, ¿realmente tendrán resultados pronto?

Don Abelardo sabía que a ella no podía mentirle, así que suspiró y soltó la verdad.

Capítulo 389 1

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