Al escuchar eso, a Daniel le hirvió la sangre.
—¡De qué maldita motocicleta hablas! ¡Somos M&R Global, un gigante corporativo internacional! ¡Como si nuestros empleados tuvieran la necesidad de robar motos en la calle! ¡Que el personal de seguridad saque a ese estafador a patadas, no pierdas más el tiempo!
Roxana, que estaba conversando con Valeriano a unos metros de distancia, captó las palabras de Daniel y de repente sintió que la memoria le daba un tirón.
Valeriano, notando el sutil cambio en su expresión, se inclinó hacia ella.
—¿Qué pasa? ¿Conoces al tipo que está armando el alboroto?
Roxana parpadeó, recordando el incidente.
Una noche, mientras perseguía a unos sicarios de la familia Solórzano cerca de la casa de su tío, efectivamente había «tomado prestada» la moto de un transeúnte.
Asintió lentamente.
—No es que lo conozca... pero sí le quité la moto a un tipo la noche que los asesinos se infiltraron en la mansión de mi familia.
Valeriano también recordó el episodio. Esa noche había salido a buscarla, pero llegó tarde y pasó la mitad de la madrugada muerto de angustia por ella.
—En ese caso, en cuanto regresemos, te acompañaré a solucionar este malentendido.
Al ver la iniciativa de Valeriano, a Roxana no le pasó desapercibido que él estaba aprovechando cualquier excusa para integrarse en cada aspecto de su vida.
Pero extrañamente, no le molestaba.
—De acuerdo.
Mientras tanto, Daniel acababa de recibir la fotografía que le enviaron desde la oficina. Seguía bufando de rabia:
—¡Déjame ver qué clase de miserable se atreve a manchar la reputación de M&R Global haciéndose pasar por nuestra gente! ¡Te juro que lo voy a demandar hasta dejarlo en la calle!
Pero al abrir la imagen, las palabras se le atascaron en la garganta.
Era una foto de una chica joven vistiendo un ligero vestido de tirantes.
Aunque la prenda parecía más ropa de dormir que algo casual, la figura envidiable de la mujer era innegable.
Pero lo que lo dejó helado fueron los ojos. Esa mirada fría, calculadora y letal, con un aura de autoridad que no admitía réplica... era inconfundible.
¿La jefa?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA