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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 497

—Papá, ya se fueron todos los periodistas. No tiene caso seguir esperando, mejor vámonos. Ya buscaremos otra oportunidad para hablar con mi hermana.

Alcira llevaba media hora de pie junto a Ricardo Maldonado en la salida del evento, esperando a que Roxana apareciera. Le dolían las piernas.

Ricardo estiró el cuello hacia adentro.

—Esperemos un poco más. Seguro que Roxana sale en cualquier momento.

En ese instante, se escucharon pasos acercándose a la puerta.

A Ricardo le brillaron los ojos y dio un paso al frente.

—¡Seguro es ella!

Pero al avanzar, quienes salieron fueron Cristián Mota y su madre.

Venían platicando, pero al notar la presencia de los Maldonado, se callaron de inmediato.

—Señora Mota, Cristián... ¿Por qué salen tan tarde? —preguntó Alcira. Aunque en el fondo despreciaba un poco a Cristián, aún no lo tenía asegurado, así que debía mantener su fachada.

Antes de que él pudiera responder, Silvia de Mota adoptó una postura altanera.

—Salimos tarde porque queríamos evitar que cierto tipo de gente sinvergüenza se nos pegara. Pero mira nada más, nos demoramos todo este rato y ustedes siguen aquí, montando guardia.

El comentario hizo que los rostros de Ricardo y Alcira se ensombrecieran.

—Alcira, hace mucho viento aquí. Deberías haberle dicho a tu padre que se fueran a casa. Si algún reportero los ve, empezarán a escribir chismes sin sentido —agregó Cristián, con un tono más frío de lo habitual, aunque sin ser tan hostil como su madre.

Alcira notó el reproche en su voz y se apresuró a justificarse con voz dulce:

—Cristián, traté de convencer a papá, pero insistió en esperar a mi hermana. No supe qué más hacer.

Cristián se sintió complacido por ese gesto y le pidió que descansara, prometiendo visitarla al día siguiente.

Ambos actuaron su papel a la perfección, creyendo que el otro seguía perdidamente enamorado.

Mientras tanto, Roxana, que ya se encontraba lejos de allí, escuchaba a Valeriano explicarle la compleja red de conexiones de la familia Soler en la capital.

—Entonces, la familia Soler no solo tiene un acuerdo matrimonial con los Sandoval, sino también con la familia Rivera. Sin embargo, como Mateo está cien por ciento enfocado en los negocios y no tiene interés en Gisela, el compromiso sigue en el aire hasta el día de hoy, ¿es correcto?

Valeriano asintió suavemente, su apuesto rostro suavizado por la luz tenue del interior del auto.

—Se podría decir que sí.

De repente, a Roxana le vino a la mente Dulce, y preguntó de inmediato:

—¿Y qué pasó entre mi hermano Darío y Dulce?

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