—¿Cómo que sin pruebas? ¿Acaso Dulce no admitió ella misma que es la principal sospechosa?
—Exacto. El Hongo de Vida Eterna es el tesoro más preciado de nuestro centro. ¡Si de verdad se lo hubieran robado esa noche, la reputación de nuestro centro estaría arruinada! Dulce misma sabe que es sospechosa, y si tú la defiendes tanto, ¿será que tú también estás involucrado?
Ese comentario hizo que todos lo miraran de manera diferente.
—Con razón una novata como Dulce se atreve a ir contra el centro... ¡Resulta que tiene a alguien poderoso detrás!
—¡Quién diría que la familia Soler, que siempre presume de ser tan honesta, se dedica a hacer cosas tan sucias por la espalda! ¡Qué decepción!
—¿Qué estupideces están diciendo? —Darío no esperaba que el ataque se volviera en su contra. Dirigió su mirada y señaló a un hombre en la última fila del grupo—. ¡Tú, sal de ahí y repite frente a mí lo que acabas de decir sobre la familia Soler!
El hombre señalado era de rostro común y algo calvo.
Tanto Adrián como Dulce se tensaron al ver que Darío había apuntado directamente a Bruno.
Bruno, por supuesto, no quiso dar un paso al frente y prefirió seguir echando leña al fuego.
—Ustedes son muchos. ¿Quién me asegura que no me darán una paliza si me acerco? Además, si de verdad no tienes nada que ver, ¿por qué viniste hasta aquí a tratar de limpiar el nombre de Dulce? ¡Está más claro que el agua!
Sus palabras lograron el apoyo de varios.
—Darío, no sabemos qué relación tenga con Dulce, pero le pedimos que no se entrometa en esto. ¡Su familia será muy importante, pero nosotros tampoco nos dejaremos pisotear!
—Solo queremos justicia. Si no quiere salir salpicado, será mejor que se haga a un lado.
Quienes lo apoyaban eran los técnicos más antiguos del centro.
Les encantaba trabajar allí, no solo porque recibían la guía de su Jefa Roxana, sino porque el ambiente era relajado y no había competencia destructiva.
¡Por eso no iban a permitir que nadie hiciera algo en contra del Centro Phoenix!
Cuando apareció La Falsa Serena durante el asunto del Hongo de Vida Eterna, ya sospechaban de un problema interno.
Pero no esperaban que la culpable fuera Dulce, una novata.
Y para empeorar las cosas, justo después de ser acusada, Darío llegó corriendo a defenderla.
Eso solo aumentaba las sospechas.
Darío estaba furioso y, por un momento, no supo si enojarse más con Dulce por ser tan testaruda o con esa gente por ser tan tonta.


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