Mercedez y su grupo se fueron del campamento ese mismo mediodía; Paulina, Jaime y los demás se quedaron un poco más y partieron hasta la tarde.
Al terminar el campamento, el lunes siguiente, Paulina regresó oficialmente a trabajar en la empresa.
Como Armando estaba de viaje por trabajo en el extranjero, Josefina Frias fue a casa de la familia Romo al día siguiente de que Paulina terminó el campamento.
Después de una semana de mucho trabajo, el martes de la segunda semana por la tarde, Paulina recibió una llamada de Josefina.
—Armando ya regresó —le avisó Josefina—. En la noche me regreso a casa, ya no iré con la familia Romo.
—Está bien, mamá, ya lo sé —contestó Paulina.
Cuando terminó de platicar con Josefina, colgó el teléfono.
El periodo de reflexión para el divorcio entre ella y Armando ya había terminado la semana pasada.
Ahora que Armando había vuelto de su viaje, era momento perfecto para por fin ocuparse de los trámites del divorcio.
Mientras pensaba en eso, revisó su celular, pero Armando no le había mandado ningún mensaje sobre el divorcio.
Paulina asumió que él estaría ocupado y dejó el teléfono para seguir trabajando.
Sin embargo, revisó el celular dos o tres veces más a lo largo del día. Incluso cuando terminó todo a eso de las nueve de la noche, seguía sin recibir ningún mensaje de Armando.
Paulina se quedó un momento mirando la pantalla, luego por fin le mandó un mensaje a Armando: [Mañana tengo tiempo.]
Después de enviar el mensaje, no recibió respuesta de Armando en toda la noche, ni siquiera antes de irse a dormir.
No fue sino hasta la mañana siguiente, justo cuando se estaba preparando para ir a la oficina, que Armando por fin le escribió: [Perdón, hoy no tengo tiempo.]
Paulina apenas iba a responderle cuando le llegó otro mensaje de él: [Cuando tenga tiempo te aviso.]
Paulina se detuvo un instante antes de contestar: [Que sea lo más pronto posible.]
Armando: [Va.]
Con eso, Paulina dejó el teléfono y salió rumbo a la oficina.
—Señorita Mercedez, qué amable.
Como Armando tenía en alta estima a Mercedez, los altos mandos de Grupo Frias siempre la trataban con respeto y no se atrevían a ser descorteses.
Mercedez, junto con los Lobos y los Saavedra, fue la primera en entrar al privado, seguida por la mirada atenta de los altos mandos de Grupo Frias.
Ya adentro, apenas se sentaron, Alicia preguntó de inmediato:
—Hermana, ya que hoy el cuñado no tiene tiempo, ¿entonces tampoco ha podido fijar cuándo va a divorciarse de esa desgraciada?
Desde la vez anterior, todos ellos estaban contando los días para que llegara el final del periodo de reflexión del divorcio de Paulina y Armando.
Por fin había terminado ese periodo, pero Armando se la pasó toda la semana pasada de viaje.
Ayer que Armando ya había vuelto, todos pensaron que él iba a organizar de inmediato el trámite del divorcio con Paulina, pero anoche, cuando preguntaron, Mercedez les dijo que Armando seguía ocupado y que lo del divorcio tendría que esperar unos días más.
Aunque la respuesta los decepcionó, no les quedó de otra más que seguir esperando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
Super narcisista la Mercy, dios q me sacan y ese Orlando peor q un perro faldero...
Muy buena novela...
Muy emocionante, aunque Armando no se a que juega otra vez con Mercedes...