Entrar Via

La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 667

Al día siguiente.

Cerca del mediodía, justo cuando Mercedez buscaba una oportunidad para contactar a Armando y preguntarle si tendría tiempo de comer con ellas, sonó el celular de Josefina.

—Es un mensaje de papá —dijo la niña.

Antes de que Mercedez pudiera reaccionar, escuchó a Josefina continuar:

—Papá dice que tiene cosas que hacer, así que no vendrá a comer con nosotras.

Mercedez hizo una pausa.

—…Está bien, enterada.

Armando no solo no fue a comer con ellas al mediodía, sino que por la tarde, cuando Josefina se cansó y quiso volver a casa, Armando envió directamente un coche para recoger a la niña.

En cuanto a él, no apareció en ningún momento.

Después de que la gente que envió se llevó a Josefina, tampoco se puso en contacto con Mercedez.

***

Dos días después, tras terminar sus asuntos en el Grupo Frías, Paulina planeaba descansar medio día cuando sonó su celular.

Era una llamada de Reinaldo.

Paulina se detuvo un momento antes de contestar.

Al otro lado de la línea, el tono de Reinaldo era formal y distante:

—Señorita Paulina, soy Reinaldo. El señor Armando dice que la colaboración con el director Quintero necesita avanzar pronto. Él quisiera hablar con usted sobre los detalles. ¿Tendría tiempo esta noche?

Así que era Armando quien enviaba a Reinaldo para hablar de trabajo.

Paulina respondió con voz tranquila:

—Sí, tengo tiempo.

—Excelente.

Después de acordar la hora y el lugar, Reinaldo colgó.

Paulina revisó la hora. Tras terminar el trabajo que tenía a la mano, recogió sus cosas y se preparó para salir. En ese momento, Teófilo Cruz tocó la puerta y entró.

Al ver que ella estaba por irse, preguntó:

—¿Vas de salida?

Al ver que Paulina, distraída, iba a agarrar la taza caliente que acababan de dejarle, Teófilo le tomó la mano rápido y dijo:

—Cuidado, te vas a quemar.

Paulina, sorprendida por el contacto repentino, se quedó pasmada un instante. Sin embargo, al reaccionar, retiró la mano con calma y dijo:

—Gracias, tendré cuidado.

Alfredo, que normalmente hablaba hasta por los codos, hoy estaba inusualmente callado.

La razón era simple: nunca había visto a Paulina y Armando tratando asuntos de trabajo de manera tan formal.

Con la actitud que tenían ahora, parecían completos desconocidos. Nadie podría adivinar que eran esposos, y mucho menos que tenían una hija de varios años.

Alfredo apostaba a que Teófilo no tenía ni idea.

De lo contrario…

Al principio, cuando vio a Teófilo atendiendo a Paulina con tanta diligencia, no pensó mucho al respecto. Pero cuanto más observaba, más raro le parecía, y pronto confirmó que a Teófilo realmente le interesaba Paulina.

Ahora, al ver cómo Teófilo le tomaba la mano a Paulina, Alfredo arqueó las cejas con emoción y miró a Armando.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI